El Árbol que se Duerme

El Árbol que se Duerme

4-8 años
8 minutos
4-30 participantes

Descripción

Los alumnos imitan un árbol que se mueve con el viento hasta que se tumba en el suelo para relajarse con respiraciones profundas.

Objetivo

Control postural y equilibrio. Conciencia corporal. Relajación y respiración. Movilidad suave. Atención y calma. Vuelta a la calma fisiológica.

Instrucciones

Los alumnos se colocan de pie, separados, con los pies firmes en el suelo. El profesor explica que son árboles fuertes con raíces profundas. Comienza la narración mientras los alumnos representan los movimientos. Primero se balancean suavemente con el viento. Poco a poco el árbol se va cansando y se agacha lentamente. Finalmente se tumban en el suelo. Se realizan respiraciones profundas guiadas por el profesor. Se permanece unos segundos en relajación antes de incorporarse despacio. Historia (narración sugerida): “Imaginad que sois un árbol grande y fuerte en medio de un bosque tranquilo. Vuestras raíces están muy profundas en la tierra… nada os puede mover… De repente, empieza a soplar una brisa suave… el viento mueve vuestras ramas despacio… a un lado… al otro… muy tranquilo… El viento se hace un poquito más fuerte… el árbol se mueve más… pero sigue firme… porque tiene raíces fuertes… Ahora el viento empieza a parar… cada vez hay menos aire… todo está en calma… el árbol se siente cansado después de moverse… Poco a poco… muy despacio… el árbol va doblando su tronco… baja… baja… hasta tocar el suelo… y se tumba para descansar… El sol aparece entre las nubes y calienta el árbol… es un momento perfecto para respirar… cogemos aire por la nariz… despacio… y lo soltamos por la boca… Otra vez… aire… y soltamos… El árbol está tranquilo, relajado y descansando… disfrutando de la calma del bosque…”

Variantes

Hacer diferentes tipos de árboles (palmera, pino, sauce). Añadir sonidos de naturaleza. Por parejas, un compañero hace de viento suave. Añadir estaciones (otoño, nieve, lluvia).

Consejos para el Profesor

Usar tono de voz calmado y pausado. Dar tiempo suficiente para las respiraciones. Evitar movimientos bruscos al tumbarse. Ideal para finalizar la sesión o después de actividad intensa. Favorecer el silencio y la concentración del grupo.