Estructura de una sesión de EF: partes, tiempos y plantilla
Una sesión existe dos veces: como clase y como documento. Esto va del documento: qué se escribe en cada apartado de la plantilla, con ejemplos de lo que no vale y por qué.
Una sesión de Educación Física existe dos veces. Una es la clase, lo que pasa entre timbre y timbre. La otra es el documento: la hoja que llevas en la mano, la que lee quien te sustituye y la que abres el curso siguiente al repetir la unidad. Casi todo lo publicado explica la primera; esto va de la segunda.
Cómo se reparte una sesión entre sus tres partes y qué tarea encaja en cada momento está resuelto en las sesiones de Educación Física desarrolladas al completo, con sus tiempos y su material. Aquí no hay ni un minuto: el tema es la redacción, que es otro oficio y no se enseña en ningún sitio. Una sesión bien pensada y mal escrita se pierde igual que una mal pensada.
La prueba: dásela a alguien que no estaba dentro de tu cabeza cuando la montaste. Si puede dar la clase, es una sesión; si necesita llamarte, es un recordatorio.
¿Qué apartados lleva una sesión escrita?
La plantilla es la tabla de aquí abajo, en esta misma página: no hay nada que descargar. Casi todas las que circulan son casillas en blanco, y saber qué casillas hay nunca fue el problema. El problema es qué se pone dentro: de ahí las dos columnas de la derecha.
| Apartado | Qué escribir | Qué no sirve | Por qué no sirve |
|---|---|---|---|
| Cabecera | Curso, grupo, número de alumnos y qué número de sesión es dentro de la unidad. | «5º de Primaria». | Sin el número de sesión, nadie sabe qué se supone ya sabido. |
| Objetivo de la sesión | Uno, en infinitivo, con una conducta que se pueda ver y la situación en la que se ve. | «Trabajar los juegos de invasión». | Trabajar no se observa. |
| Competencia específica y saberes básicos | La que la tarea moviliza de verdad, con la redacción del currículo de tu comunidad. | Las competencias de la materia, todas. | Si toca todas, no orienta nada. |
| Criterio de evaluación e instrumento | Qué criterio miras hoy y en qué soporte queda anotado: lista de cotejo, libreta, coevaluación. | «Observación directa». | No dice qué se mira ni dónde queda. |
| Material | Cantidad exacta de cada cosa y dónde está guardada. | «Balones y conos», sin número. | Quien no la montó no sabe si necesita seis balones o veinticuatro. |
| Espacio, organización y agrupamientos | Cómo queda dividido el espacio y con qué se marca, de cuántos es cada grupo y cómo se forma. | «Pista, por grupos». | Improvisar el reparto delante del grupo se paga en práctica. |
| Desarrollo por partes | Cada tarea con su nombre, su tiempo, la consigna tal como se va a decir y la señal de cambio. | Una lista de nombres de juegos. | El nombre de un juego solo dice algo a quien lo eligió. |
| Adaptaciones | Una medida por dificultad, al lado de la tarea donde aparece. | «Se adaptará según las necesidades». | Rellena el hueco, pero el día de la clase no dice qué hacer. |
| Contingencias | Una línea por escenario: «si pasa esto, hago esto otro». | Nada, porque «ya se verá». | Decidir con treinta personas delante sale peor que decidirlo antes. |
| Observaciones | Se rellena al acabar la clase, con la fecha del día en que se dio. | En blanco, o «bien». | Es el único apartado que hace reutilizable la sesión. |
Todo eso tiene que caber en una cara y leerse de pie, con el grupo delante. Si te sale a tres páginas, estás escribiendo la unidad didáctica.
Cómo se redacta el objetivo de la sesión
El error más repetido es escribir en la sesión el objetivo de la unidad. Son plazos distintos: el de la unidad se consigue en semanas y vive en la programación didáctica; el de la sesión se comprueba hoy, antes de que el grupo salga. Tres pares:
- No sirve: «mejorar la coordinación óculo-manual». Sirve: «lanzar a un objetivo fijo a cinco metros ajustando la fuerza». Lo primero se ve en un trimestre; lo segundo, en dos lanzamientos.
- No sirve: «conocer las reglas del balonmano». Sirve: «pasar al compañero desmarcado en lugar de al más cercano en 3x3». Conocer ocurre en la cabeza; pasar, en la pista, y se anota.
- No sirve: «fomentar el trabajo en equipo». Sirve: «acordar un reparto de puestos antes de cada ronda y respetarlo». Fomentar lo hace el docente, no el alumnado.
La regla: un verbo que describa algo que alguien puede hacer delante de ti, con la situación enganchada detrás. Conocer, comprender o valorar no pasan el filtro. Y redactado así te ahorras trabajo en evaluación: el criterio que vas a observar ya está dentro del objetivo.
Cómo escribir el desarrollo para que lo entienda otra persona
Aquí se decide si la sesión es transferible. Dos formas de escribir la misma tarea. Una: «juego de los diez pases por grupos». Otra: «Diez pases. Grupos de seis, tres contra tres, un campo de los tres marcados con conos. Punto al completar diez pases sin que el rival toque el balón. Consigna: no se bota ni se anda con el balón. Cambio de rival al silbato».
La primera vale como recordatorio para ti. La segunda la puede dar cualquiera. La diferencia son tres cosas:
- La organización, en números. Cuántos por grupo, cuántos grupos y dónde se coloca cada uno al empezar. «Por grupos» obliga a hacer aritmética delante del grupo, el peor momento posible.
- El material, contado y colocado. No «conos para marcar», sino cuántos y en qué momento se ponen.
- La consigna literal, entre comillas. No «se explican las normas», sino la frase que vas a decir con las prohibiciones que sostienen la tarea. Tiene un efecto secundario útil: si al escribirla te ocupa cinco líneas, la tarea es demasiado complicada y aún puedes simplificarla.
Añade la señal de cambio y el criterio de rotación: es lo primero que se olvida. Y en el cierre escribe el nombre de la tarea, no la palabra «estiramientos»: «la pelota viajera» o «masaje por parejas» dicen qué se hace, y los tienes desarrollados en los juegos de vuelta a la calma. Una palabra genérica ahí es la vía rápida para que el cierre no se dé.
Qué se escribe en «adaptaciones»
«Se adaptará según las necesidades del alumnado» aparece en muchísimas sesiones y no significa nada. Una adaptación escrita es una medida concreta, para una dificultad concreta, junto a la tarea donde va a aparecer. Por tipo de dificultad:
- Dificultad motriz o de movilidad
- «En el circuito, los saltos de aro en aro se sustituyen por desplazamiento con apoyo en un pasillo de aros más ancho, mismo recorrido y misma rotación». La clave es que siga en la misma tarea y en el mismo sitio, no aparte en un rincón.
- Dificultad para entender la consigna
- «Antes de la señal de inicio, repetir la consigna a este grupo con una demostración lenta hecha por dos compañeros», o una tarjeta con la consigna que se queda en el campo.
- Lesión o exención parcial del día
- «Rol de control de tiempos y hoja de observación de los indicadores de hoy». Es la más fácil de prever, porque cada semana hay alguien, y así esa persona sigue evaluándose.
- Alumnado que va muy por delante
- «Condición añadida para quien la pida: mano no dominante o dos toques como máximo». Un reto extra escrito evita el remedio típico, que es ponerle a ayudar y quitarle práctica.
Un detalle de forma: escribe la medida y, como mucho, las iniciales. La sesión se imprime y circula por el departamento; no es sitio para diagnósticos ni nombres completos.
Qué se escribe en «observaciones» al terminar
Este apartado separa la sesión de un solo uso de la que sirve el curso siguiente, y casi nadie lo rellena, porque toca hacerlo con el grupo siguiente ya en la puerta. Se escribe mientras recogen, con tres respuestas cortas:
- Qué duró distinto de lo previsto. «La explicación del segundo juego, el doble de lo escrito», «sobraron dos rondas». Es el dato que ajusta la sesión la próxima vez y el que no recordarás en dos meses.
- Dónde se rompió la tarea y con qué se arregló. «Se juntaban todos en la misma esquina; se arregló prohibiendo entrar dos veces seguidas en la misma zona». Esa frase es una mejora: si no se escribe, el año que viene se descubre otra vez.
- Qué evidencia recogiste y de quién. Dos líneas con los grupos observados, para saber a quién te falta mirar.
Lo que no sirve: «bien» o «les gustó», porque no permiten cambiar nada. La prueba de que están bien escritas es poder reutilizar la sesión con los ajustes ya incorporados en vez de rehacerla con la sensación de que algo no encajaba, sin recordar qué.
Cómo se escribe una contingencia
Una contingencia escrita es una línea condicional, no un párrafo, y el principio que las gobierna todas es este: el objetivo se mantiene, lo que cambia es la tarea. Si está redactado como conducta observable, casi siempre hay otra tarea que lleva al mismo sitio; si dice «trabajar tal contenido», cualquier imprevisto te deja sin plan. Los escenarios que se repiten cada curso:
- Te falta media clase
- Una salida de otro nivel, un ensayo, un examen que se alarga. «Si viene menos de media clase, tarea principal en formato reducido con todos jugando a la vez». Y se anota quién no estaba.
- La tarea no se entiende en el primer intento
- «Si a la segunda vuelta sigue habiendo dudas: parar, ronda de demostración lenta con un grupo y quitar la regla secundaria». Así paras con un plan; sin escribirlo, acabas explicando tres veces encima del ruido.
- Sale demasiado fácil y se resuelve enseguida
- «Si consiguen el reto sin fallos, condición añadida ya decidida: mismo espacio, dos móviles». Escrito antes de entrar, evita el relleno de última hora.
- Hay que parar por un conflicto o un golpe
- «Si hay que parar, el grupo pasa a la tarea de cierre ya prevista mientras se atiende». Es un cambio de orden, no una improvisación, y deja la clase terminada en lugar de deshecha.
- Un aviso de calor obliga a bajar la intensidad
- «Misma toma de decisiones, tarea andando y en sombra». El contenido táctico aguanta sin carrera; la condición física, no.
Escribe la siguiente sin empezar en blanco
Escribir así una sesión cuesta la primera vez; la segunda, bastante menos, porque los agrupamientos se repiten y las contingencias son las mismas cada curso. Lo que no compensa es volver al folio vacío: puedes montar la sesión con todos estos apartados ya planteados, escribir dentro las consignas y las adaptaciones, imprimirla y añadir las observaciones al terminar. El curso que viene ya estará escrita, y mejor que hoy.