Brilé
Descripción
Dos campos contiguos de dieciséis por nueve metros, cada uno con una franja de dos metros detrás de su línea de fondo que hace de cementerio del equipo contrario. Doce alumnos en un campo y trece en el otro, y un balón de espuma. A tres metros de cada línea de fondo y a tres de la central se marca con cinta una línea de no-lanzamiento: nadie puede ser tocado dentro de esa franja, ni desde el campo ni desde el cementerio, y así el tiro a bocajarro no llega a existir. Se lanza para tocar a un rival de cintura para abajo; si el balón toca a alguien sin haber botado antes, el tocado se va al cementerio de su equipo, situado detrás del campo rival, y desde allí sigue jugando: recibe pases de los suyos, lanza y puede tocar. En cuanto toca a un rival vuelve a su campo, y el que ha recibido su lanzamiento no se va a ningún sitio. Si alguien atrapa el balón en el aire sin que caiga, el lanzador pasa al cementerio. La partida dura seis minutos y gana el equipo que tenga más jugadores en su campo al acabar. Con estas reglas nadie deja de tocar el balón en ningún momento: el cementerio es otro puesto de juego, no un banquillo.
Objetivo
Lanzar y esquivar con criterio en un campo compartido y aprender que el compañero del cementerio es una posición de ataque y no un castigo.
Qué se trabaja
Seguridad3
Se lanza de cintura para abajo y con balón de espuma. Un lanzamiento a la cabeza no es un tanto anulado: es final de partida para quien lo hace.
Nadie es tocado a menos de tres metros. Las cuatro líneas marcadas están precisamente donde el juego junta a un lanzador y a un rival de espaldas: junto a la central y junto a cada cementerio.
Los dos metros del cementerio se respetan como zona propia: nadie del campo entra en ella para recuperar el balón, ni siquiera si ha quedado parado en el borde.