El cesto de las cuatro esquinas
Descripción
Se dibujan seis cuadrados de seis metros de lado. En cada esquina hay un aro con tres saquitos de arena y en el centro del cuadrado, un cesto ligeramente descentrado hacia el eje de las dos esquinas que en cada momento quedan libres. Los cuatro jugadores del grupo empiezan cada uno en una esquina y, a la señal, todos giran en el mismo sentido: cogen un saquito de su aro, lanzan al cesto desde detrás del aro por debajo del hombro, corren a la esquina siguiente, lanzan desde allí y así durante sesenta segundos. Como todos avanzan a la vez y en el mismo sentido, nadie se cruza con nadie y nadie espera turno. Se lanza con saquitos y no con pelotas justamente porque los que fallan se quedan donde caen: un saquito no rueda ni rebota y no acaba bajo la zapatilla del que llega esprintando. Al acabar, cada grupo cuenta los saquitos que hay dentro del cesto, recoge los que están fuera, los reparte otra vez de a tres por aro y vuelve a empezar intentando mejorar su cuenta. Con veinticinco alumnos, cinco cuadrados son de cuatro y uno de cinco: en ese, el quinto arranca desde el punto medio de un lado y sigue el mismo giro.
Objetivo
Lanzar con precisión con las pulsaciones altas, después de correr, y sostener la puntería durante sesenta segundos sin dejar de desplazarse.
Qué se trabaja
Seguridad3
Tres metros libres entre cuadrado y cuadrado: nadie cruza la zona de lanzamiento de otro grupo, ni siquiera para recoger algo propio.
El cesto se coloca descentrado hacia el eje de las dos esquinas que no están ocupadas, y se lanza por debajo del hombro. Nadie lanza si ve a un compañero justo detrás del cesto: los cuatro giran a la vez, así que siempre hay alguien en la esquina opuesta.
Se lanza con saquitos, no con pelotas. Lo que falla se queda sesenta segundos en el suelo del mismo cuadrado por el que se esprinta, y ahí un móvil que rueda es el accidente de la ficha.