Globo que se posa
Descripción
Los veinticinco se sientan en cinco corros de cinco (5 × 5 = 25), con las piernas cruzadas y un globo por corro. El primer toque puede ser normal; a partir de ahí, cada toque tiene que subir el globo menos que el anterior. Si alguien lo sube más, el corro vuelve a empezar la cuenta desde uno, sin reproche y sin que nadie salga. El corro cuenta los toques en voz alta y baja un poco el volumen en cada número, de modo que al llegar a quince se está hablando en susurro. La ronda termina cuando el globo llega al suelo por sí solo, sin que nadie lo empuje hacia abajo. Nadie se levanta ni se apoya en las rodillas para llegar: si el globo se aleja, se acabó la ronda y se empieza otra. Después de una sesión de bádminton, en la que todo el trabajo ha sido acelerar la cabeza de la raqueta, esta tarea pide exactamente lo contrario y por eso baja el pulso: no hay que llegar antes, hay que llegar más flojo.
Objetivo
Bajar el tono y la activación después de una sesión de golpeo, regulando la fuerza aplicada a un móvil ligero de forma decreciente y en silencio creciente.
Qué se trabaja
Seguridad3
Los corros se separan tres metros: si están más cerca, alguien estira el brazo hacia el corro de al lado y se acaba con dos cabezas en el mismo sitio.
Los globos se hinchan a dos tercios y, si uno revienta, ese corro se para hasta que estén recogidos todos los trozos: un trozo de globo en la boca de un niño de seis años es un atragantamiento.
Antes de sentarse se revisa el suelo de cada corro y del paso entre corros: ni un volante, ni una raqueta, ni una botella. Aquí se anda descalzo o se apoya la mano en el suelo.