Ni un volante en el suelo
Descripción
La zona de trabajo se divide en cinco franjas y los veinticinco se reparten en cinco grupos de cinco (5 × 5 = 25), uno por franja, cada uno con su cesto o su tubo. Se camina; nadie corre. Cada alumno recoge un objeto por viaje, se agacha doblando las rodillas y soltando el aire por la boca, lo lleva al cesto de su grupo y vuelve. Nadie entra en la franja de otro: lo que quede en la frontera se avisa en voz baja al grupo vecino. La franja se da por buena cuando dos alumnos distintos la han recorrido entera sin encontrar nada, y entonces el grupo se sienta junto a su cesto y hace cinco respiraciones largas. No hay carrera ni premio: lo que se busca es que la pista quede vacía y que el pulso baje mientras se vacía. En bádminton esto no es una tarea doméstica: un volante olvidado en el suelo es lo que se pisa con el pie de apoyo en la clase siguiente, y la torcedura de tobillo es la lesión típica de este deporte.
Objetivo
Bajar la activación con un desplazamiento lento y repetido y dejar instalado el hábito de que la pista se cierra vacía, que en bádminton es una medida de seguridad.
Qué se trabaja
Seguridad3
Se camina y se mira el suelo por delante, no a los lados. Un volante pisado con el pie de apoyo es la torcedura típica del bádminton, y aquí es exactamente lo que se está retirando.
Nadie recoge con la mano un cristal, un trozo de globo roto o una pieza partida: se avisa al maestro y se rodea el sitio.
Las raquetas se llevan de una en una, agarradas por el mango y con la cabeza hacia abajo. No se arrastran por el suelo ni se dejan de pie apoyadas en la pared, de donde se caen al primer roce.