Quién lleva el corcho
Descripción
Los veinticinco se reparten en cinco grupos de cinco (5 × 5 = 25) y cada grupo ocupa su propio pasillo. En cada grupo hay un repartidor y cuatro corredores. Los cuatro se colocan en línea sobre la línea de salida, con las manos a la espalda y metro y medio entre ellos. El repartidor pasa por detrás y deja el corcho de un volante inservible en la mano de uno, sin que los demás lo vean; a veces no lo deja en ninguna. Los cuatro avanzan andando hasta la marca de los tres metros. El que lo lleva arranca cuando decide hacia la línea de fondo, a nueve metros; los otros tres no pueden moverse hasta que le ven salir, y entonces intentan tocarle antes de que llegue. Si llega, punto para él; si le tocan, punto para los otros tres. Los cuatro corren en todas las rondas, porque el que no lleva el corcho persigue, y el papel de repartidor rota cada tres rondas. En el bádminton el receptor no arranca porque le avisen: arranca porque ve salir el volante de la mano del sacador, y eso es exactamente lo que se entrena aquí, sin raqueta.
Objetivo
Salir a la carrera a partir de una señal visual que hay que leer en el compañero, no de una orden del maestro, y sostener la posición de espera con el peso adelantado.
Qué se trabaja
Seguridad3
Todos corren en el mismo sentido dentro de su pasillo y ninguno cruza al de al lado: cinco personas arrancando a la vez ocupan más ancho del que calculan.
La línea de llegada se pone sobre una línea ya pintada de la pista y a tres metros como mínimo de la pared o la valla, para que quede zona de frenado; no se marca con conos, que se pisan y se desplazan.
El objeto que se reparte es blando y plano. Nada de piedras, canicas ni tapones duros: caen al suelo del pasillo por el que van a correr cinco personas.