Cadencia que se rompe
Descripción
Todos corren el campo de baloncesto pintado en la pista, 28x15 m, en el mismo sentido y repartidos por el perímetro. La tarea es pisar cada esquina exactamente en el octavo golpe de tambor desde la esquina anterior, ni en el séptimo ni en el noveno. El tambor va a un golpe cada 1,2-1,6 s, así que ocho golpes son entre diez y trece segundos: el lado largo pide un trote de unos 2,5 m/s y el corto, andar rápido, y ahí está el juego, porque el mismo número de golpes exige dos velocidades muy distintas. El tambor cambia de cadencia sin avisar dentro de ese rango: acelera, frena, y a veces se calla durante cuatro golpes, y en ese silencio la cuenta hay que llevarla por dentro. Antes de cada serie, cada alumno dice en voz alta si con la cadencia anunciada va a llegar de sobra, justo o no va a llegar, y al terminar se comprueba; el que dice que no llega y no llega ha acertado. El ajuste se reparte por todo el lado: quien lo deja para los últimos metros acaba esprintando o rodeando la esquina.
Objetivo
Ajustar la velocidad de carrera a una cadencia externa que cambia, sostener la cuenta durante los silencios y anticipar si la distancia que queda cabe en los golpes que quedan.
Qué se trabaja
Seguridad3
Se corre siempre en el mismo sentido y no se adelanta por dentro: quien tenga que rebasar lo hace por fuera del rectángulo y con un metro de separación.
Nadie frena en seco ni se para dentro del recorrido. Si hay que perder tiempo, se pierde alargando el rodeo por fuera y no clavando los pies.
El rectángulo se traza sobre líneas ya pintadas y sus esquinas son cruces fijos de la pista. No se usan conos como esquina: un cono desplazado cambia la distancia entre esquinas y con ella todo el cálculo del ejercicio.