Cadencia que se rompe
Descripción
Todo el grupo recorre en el mismo sentido el rectángulo pintado en la pista con una regla única: pisar cada esquina en el octavo golpe de tambor desde la anterior, ni en el séptimo ni en el noveno. El lado largo pide trote y el corto andar rápido. El tambor cambia de cadencia sin avisar y a veces calla.
Objetivo
Ajustar la velocidad de carrera a una cadencia externa que cambia, sostener la cuenta durante los silencios y anticipar si la distancia que queda cabe en los golpes que quedan.
Cómo se juega5
Todos corren en el mismo sentido. Si se alcanza al de delante se le rebasa por fuera del rectángulo, dejando un metro, y se vuelve a la línea por detrás de él; nunca por dentro.
Hay que pisar cada esquina en el octavo golpe desde la esquina anterior, ni en el séptimo ni en el noveno.
El tambor va a un golpe cada 1,2-1,6 s y cambia de cadencia dentro de ese rango sin avisar; a veces calla. Durante el silencio se sigue contando por dentro y se compara cuando vuelve a sonar.
Quien va a llegar antes de tiempo no se para a esperar
Alarga el recorrido rodeando la esquina por fuera.
Antes de cada serie, cada uno dice en voz alta si va a llegar de sobra, justo o no va a llegar con la cadencia anunciada, y al terminar se comprueba.
Variantes3
El tambor da cuatro golpes y calla cuatro durante toda la serie, así que la mitad del recorrido se hace sin referencia externa.
La mitad de la clase corre el rectángulo exterior a todos los golpes y la otra mitad el interior a un golpe de cada dos, sin cruzarse. Hay que sostener el propio ritmo con otro ritmo pasando al lado.
Solo en el rectángulo interior de 20x10 m: el número de golpes por lado baja de ocho a seis sin cambiar la cadencia. En el rectángulo exterior no se hace, porque seis golpes para el lado de 28 m son un esprint repetido.
Qué se trabaja
Seguridad3
Se corre siempre en el mismo sentido y no se adelanta por dentro: quien tenga que rebasar lo hace por fuera del rectángulo y con un metro de separación.
Nadie frena en seco ni se para dentro del recorrido. Si hay que perder tiempo, se pierde alargando el rodeo por fuera y no clavando los pies.
El rectángulo se traza sobre líneas ya pintadas y sus esquinas son cruces fijos de la pista. No se usan conos como esquina: un cono desplazado cambia la distancia entre esquinas y con ella todo el cálculo del ejercicio.
Consejos para el profesor2
Anuncia la cadencia siguiente antes de empezar la serie y deja diez segundos para que decidan si llegan. Y ten tú los números en la cabeza: a un golpe cada 1,4 s, el lado de 28 m sale a 2,5 m/s (trote sostenido) y el de 15 m a 1,3 m/s (andar rápido). Por debajo de 1,2 s el lado largo se vuelve un esprint que nadie aguanta quince minutos.
No corrijas a quien dijo que no llegaba y no llegó: ese acertó. Corrige a quien dijo que llegaba de sobra y llegó justo, que es el que todavía no sabe medir su propia velocidad.
Adaptaciones NEE4
Visual
La cadencia ya se oye con el tambor y además un compañero corre a su lado sin tocarle diciendo el número de golpe. La esquina se detecta con el pie, porque el recorrido va sobre una línea pintada que gira.
Auditiva
La cadencia se ve además de oírse: un compañero de pie en el centro del rectángulo marca cada golpe subiendo y bajando un brazo con un peto en la mano, visible desde todo el recorrido.
Movilidad reducida
El alumno recorre el rectángulo interior de 20x10 m, 26 m más corto por vuelta que el exterior, con la misma regla de ocho golpes por lado. El problema es idéntico y la cadencia se fija sobre su velocidad de crucero, medida en la primera vuelta.
Cognitiva o de atención
Se empieza contando los ocho golpes en voz alta entre todos y con un compañero señalando cada esquina. Los silencios del tambor se introducen cuando el grupo encadena dos vueltas completas.
Errores frecuentes
- Correr al ritmo del tambor en lugar de al ritmo que exige la distancia: el tambor no dice a qué velocidad correr, dice cuándo hay que estar en la esquina.
- Acelerar solo en el último tramo del lado. El ajuste se reparte por todo el lado, y quien lo deja para el final llega esprintando o no llega.
- Dejar de contar cuando el tambor calla. Sin cuenta interna el silencio se convierte en un vacío y se pierde la esquina entera.