Diana en la pared
Descripción
La red se monta en el centro del gimnasio y cada equipo ocupa una mitad hasta la pared del fondo: un equipo de trece y otro de doce, 13 + 12 = 25. En cada pared de fondo se pegan cuatro cuadrados de cinta de un metro de lado, a una altura de entre metro y medio y dos metros y medio. Cada equipo dispone de seis balones blandos, doce en total: con dos por equipo el ataque quedaba en manos de dos personas y los otros once miraban. El objetivo es enviar el balón por encima de la red, en trayectoria alta, de modo que toque una de las marcas de la pared contraria; cada impacto vale un punto. El equipo que defiende lo impide cogiendo el balón en el aire antes de que llegue a la pared, y desde donde lo ha cogido lo devuelve al ataque después de pasarlo a un compañero. Como hay cuatro marcas repartidas por toda la pared y seis balones por equipo en juego a la vez, los defensores no pueden cubrirlas todas y tienen que repartirse y comunicarse. Se juega en mangas de cinco minutos y entre manga y manga cada equipo decide dónde recolocar dos de sus cuatro marcas, lo que convierte el descanso en una pequeña decisión táctica.
Objetivo
Aplicar el envío alto y preciso sobre una diana lejana y organizar la defensa repartiendo el espacio del propio campo.
Qué se trabaja
Seguridad3
Las marcas van a partir de metro y medio de altura y nunca por debajo: así el balón llega siempre alto y nunca a la altura de la cara del que defiende de frente.
La franja de un metro pegada a la propia pared no se pisa: quien defiende con la espalda contra la pared no tiene sitio para retroceder ni para amortiguar y se golpea la cabeza contra el muro.
Con doce o trece alumnos por campo moviéndose a la vez, la llamada en voz alta antes de ir a por un balón es una regla de seguridad y no una consigna táctica: es lo único que evita el choque entre dos que corren mirando arriba.