El aro que nadie quiere pisar
Descripción
Se forman cinco corros de cinco alumnos cortando la fila de estatura en tramos de cinco. En el centro de cada corro hay un aro apoyado en el suelo. Los cinco se cogen de las manos, palma con palma y sin entrelazar los dedos, formando un círculo de unos dos metros y medio de diámetro alrededor del aro. A la señal, cada uno tira y afloja para que otro pise el aro con un pie, sin pisarlo él. Aquí no hay presa ni empuje: toda la oposición pasa por la cadena de manos, por el momento en que se tira y por el momento en que se deja de tirar. Soltarse está permitido en cualquier instante y no resta nada; lo único que puntúa es pisar el aro, y quien lo pisa se anota un punto en contra, la cadena se rehace y se sigue. Las rondas duran sesenta segundos. Los veinticinco entran en los cinco corros sin que sobre nadie, y entre ronda y ronda los corros se recomponen dentro de la franja de estatura.
Objetivo
Ajustar la tracción y la relajación del propio cuerpo dentro de una cadena de compañeros, anticipando el desequilibrio ajeno, y comprobar que una oposición puede resolverse dejando de aplicar fuerza.
Qué se trabaja
Seguridad3
Nunca los dedos entrelazados: cuando la cadena se estira de golpe, un dedo enganchado no se abre y ahí se produce el esguince. Palma con palma y pulgares por fuera.
Soltarse no penaliza, y esa es la regla de seguridad principal: si penalizara, los alumnos aguantarían el agarre precisamente en el instante en que deberían abrirlo.
Suelo de gimnasio, tatami o colchonetas, con dos metros libres alrededor de cada corro y sin bancos, paredes ni material dentro de esos dos metros.