El balón que no pesa
Descripción
Cinco grupos de cinco, cada uno en un círculo de seis metros de diámetro marcado con seis conos: veintiocho metros cuadrados por círculo, ciento cuarenta en total dentro de los ochocientos de la pista. Cada grupo tiene un balón de goma-espuma o un balón hinchable ligero, cinco en total. El reto es mantenerlo en juego con cualquier parte del cuerpo menos las manos y los brazos, con una concesión que lo cambia todo: entre toque y toque el balón puede botar una vez en el suelo. Eso convierte una tarea que normalmente solo pueden sostener tres o cuatro alumnos de la clase en una tarea que puede sostener el grupo entero, porque el balón es lento, baja despacio y se puede esperar a que bote. La puntuación remata el diseño: la serie no vale por el número de toques, vale por el número de jugadores distintos que han intervenido antes de que el balón se pare. Cinco jugadores distintos son cinco puntos, aunque hayan hecho falta veinte toques; veinte toques entre dos personas valen dos. Nadie puede dar dos toques seguidos, y no hace falta ninguna regla añadida que obligue a dirigir el balón hacia quien menos participa: con la serie puntuando por personas, el grupo empieza a buscar a quien no ha tocado por su cuenta en la segunda o tercera repetición. Sugerirlo como consigna funciona; convertirlo en regla no, porque «quién ha tocado menos» no se puede arbitrar con el balón en el aire y solo genera discusión. No se cabecea en ningún momento. Después de ocho minutos en círculo, el reto cambia de forma: el grupo tiene que llevar el balón caminando desde una línea hasta otra situada quince metros más allá manteniendo las mismas condiciones.
Objetivo
Sostener un móvil ligero entre todo el grupo con toques de pie, muslo y pecho, en un formato donde la puntuación depende del número de participantes distintos y no de la destreza individual.
Qué se trabaja
Seguridad3
No se cabecea. Un balón hinchable de plástico duro golpeado con la cabeza y un balón de espuma no se comportan igual, y a estas edades el cabeceo no aporta nada que compense: la regla es que la cabeza no toca el balón en toda la ficha.
Un balón que va hacia dos personas lo juega quien lo canta primero en voz alta; el otro se detiene. Nadie salta ni se lanza a disputarlo, porque con un balón que baja despacio la tentación de convergir sobre él es constante y ahí es donde se choca.
Los cinco círculos se separan al menos cuatro metros entre sí y ninguno se coloca a menos de dos metros de una pared, una portería o un banco. El balón que sale del círculo se recoge andando, sin salir corriendo hacia el círculo vecino.