El espacio que encoge
Descripción
En la zona de juego conviven dos papeles. Trece alumnos botan un balón y se desplazan libremente; los otros doce caminan en línea recta de un lado a otro de la zona, con los brazos ligeramente separados, y no esquivan a nadie: son obstáculos móviles y predecibles. Toda la responsabilidad de evitar el contacto es de quien bota, que tiene que levantar la cabeza, leer las trayectorias que vienen y decidir por dónde pasar sin perder el control del balón. Cada noventa segundos suena la señal, se intercambian los papeles y el espacio se reduce: primero la pista entera, después media pista y por último una zona de 20 x 15 m. La reducción es lo que convierte el ejercicio en juego, porque obliga a cambiar de mano y de ritmo cada pocos metros en lugar de botar en línea recta por un hueco cómodo. Cuenta cuántos cruces limpios encadena cada uno, no cuántas veces choca.
Objetivo
Botar con la cabeza levantada leyendo trayectorias ajenas y cambiar de mano y de ritmo para atravesar espacios cada vez más estrechos.
Cómo se juega5
Los obstáculos caminan en línea recta a paso normal, no corren, no se paran y no esquivan a nadie. Al llegar a un límite giran y vuelven.
Quien bota es el único responsable de evitar el contacto
Rodea, cambia de mano o cambia de ritmo, pero nunca frena en seco delante de otro.
Si se pierde el balón, se recoge andando y se vuelve a entrar por el borde de la zona, no desde el punto donde se perdió.
Cada noventa segundos se intercambian los papeles y se reduce la zona. Nadie hace de obstáculo dos rondas seguidas.
En la zona pequeña el bote va por debajo de la cintura y protegido con el cuerpo. Un bote alto en 12 m2 por alumno acaba en el pie de otro.
Variantes3
La mitad de los que caminan lo hacen a lo largo y la otra mitad a lo ancho, de modo que las trayectorias se cruzan entre sí y hay que leer dos corrientes a la vez.
El profesor canta una mano y durante veinte segundos hay que botar sólo con esa. La lectura del espacio no cambia; cambia el recurso disponible para resolverlo.
Cada vez que un botador atraviesa la zona de lado a lado sin contacto y sin perder el balón, suma un cruce. Se comparan los cruces al final de cada ronda, no los de toda la sesión.
Qué se trabaja
Seguridad3
Los obstáculos caminan; no corren ni se detienen de golpe. Un obstáculo que se para en seco deja de ser predecible y es entonces cuando se produce el choque.
La zona nunca baja de 300 m2 con 25 alumnos, es decir 12 m2 por alumno. Por debajo de esa superficie el juego deja de enseñar a leer el espacio y se convierte en un amontonamiento.
Se recorre la acción entera, también el final: quien pierde el balón no sale corriendo detrás de él entre la gente, lo recoge andando y vuelve a entrar por el borde. Y ninguna zona incluye las canastas ni pasa a menos de tres metros de un poste.
Consejos para el profesor2
Camina tú también como obstáculo durante la primera ronda: desde dentro ves qué alumnos no levantan la cabeza mucho mejor que desde la banda, y de paso el papel de obstáculo deja de parecer un castigo.
Anuncia la reducción de zona antes de hacerla y deja diez segundos para que se recoloquen. Si encoges el espacio con todos botando, la mitad se queda fuera de los conos sin enterarse.
Adaptaciones NEE4
Visual
El alumno con visión reducida bota siempre por la banda, con la línea pintada como referencia continua a un lado, de forma que sólo puede llegarle tráfico por el otro, y se le asigna un balón de color contrastado. En las dos primeras rondas, los obstáculos que se dirijan hacia él avisan en voz alta al iniciar su trayectoria. En la ronda de la zona pequeña, donde el aviso de voz sería inaplicable porque todo el mundo está a menos de tres metros, bota en un carril propio de 2 m de ancho pegado a la banda por el que los obstáculos cruzan de uno en uno y siempre de frente; sigue botando, que es donde está el contenido.
Auditiva
El cambio de papel y de zona se señala con dos petos cruzados por encima de la cabeza, además de con la voz, y los alumnos que ven el gesto lo repiten. Los nuevos límites se marcan con conos de un color distinto al de la ronda anterior.
Movilidad reducida
El alumno en silla o con marcha limitada juega en un carril propio de 20 x 4 m, pegado a la banda y marcado con conos, por el que los obstáculos cruzan de uno en uno y siempre por delante, nunca por detrás. Bota lateralmente junto a la rueda. No se ata el balón ni ninguna cinta a la silla, al tobillo ni a la muñeca.
Cognitiva o de atención
Empieza con sólo cuatro obstáculos en la pista entera, para que el problema sea visible y no un enjambre. Se van añadiendo de dos en dos. La señal de cambio va acompañada de la misma frase siempre, con las mismas palabras y en el mismo orden.
Errores frecuentes
- Botar mirando el balón y confiar en que los demás se aparten. Se ve enseguida: son los mismos alumnos los que chocan una y otra vez.
- Los obstáculos empiezan a esquivar por buena voluntad y el ejercicio se vacía, porque desaparece el problema que había que resolver.
- Botar alto en la zona pequeña. El balón se cruza con el de otro y las dos parejas de manos van al suelo a la vez.