Frenar y salir
Descripción
Parar un móvil que llega rodando es lo primero que hay que saber hacer en hockey y lo último que se enseña, porque en cuanto hay partido nadie tiene tiempo. Se montan doce carriles de 8 × 3 = 24 m² cada uno (12 × 24 = 288 m²), en dos columnas de seis a un lado y otro de un pasillo central de dos metros: a lo ancho, 8 + 2 + 8 = 18 metros, con un metro de margen entre cada columna y su banda (1 + 18 + 1 = 20); a lo largo, 6 × 3 + 5 × 1 = 23 metros de los 40. Ese metro de margen es el que impide que quien espera el móvil lo haga de espaldas a la pared o al banquillo. El reparto para veinticinco es de once parejas y un trío, doce grupos: 11 × 2 + 3 = 25. En cada carril, uno empuja desde su línea y el otro espera a ocho metros dentro de una zona de recepción de un metro marcada con cinta: recibe el móvil, lo para dentro de la zona, sale conduciendo cuatro metros hasta un cono, lo rodea, vuelve a la zona y empuja de vuelta. Si el móvil se para fuera de la zona no se repite el intento: se anota y se sigue, porque el registro que interesa es cuántas paradas limpias hace la pareja en dos minutos. El móvil cambia cada tres minutos y lo hace en orden de dificultad creciente, que es como está pensada la progresión: primero el disco de fieltro, que se queda parado con solo apoyarle la pala delante; después la bola blanda de espuma, que bota contra la pala y se escapa si no se retira un poco la mano; y por último la pelota de gomaespuma, que llega tan lenta e imprecisa que obliga a salir a buscarla. Cada cambio de móvil es un escalón, no una pregunta. En el trío, dos alumnos ocupan la zona de recepción alternándose intento a intento y el tercero empuja; los papeles rotan cada dos minutos igual que en las parejas.
Objetivo
Recibir y detener con la pala un móvil que llega rodando, controlarlo en un espacio reducido y encadenar la parada con una salida en conducción.
Qué se trabaja
Seguridad3
El gesto que levanta la pala en esta tarea es la parada: el alumno intenta atrapar el móvil bajando el stick desde arriba, y en el intento siguiente lo sube todavía más. Se corrige desde el primer minuto con una regla visible: la pala espera apoyada en el suelo, delante del móvil, y una parada con el stick por encima de la rodilla no cuenta como parada limpia.
Los dos alumnos de un carril no coinciden nunca en el mismo espacio: uno empuja desde su línea y el otro trabaja al fondo. Cuando el móvil se queda a medio camino, el que llega primero lo recoge y el otro se queda quieto con la pala en el suelo. No se disputa un móvil parado, aunque sea el propio.
El pasillo central de dos metros separa las dos columnas de carriles y las zonas de recepción se colocan hacia el exterior, de modo que ningún envío se dirige hacia el carril de enfrente; entre cada columna y su banda queda un metro libre, para que quien espera el móvil no lo haga pegado a la pared. El móvil que se cuela en otro carril se para con el pie o se recoge con la mano; no se devuelve de un empujón.