La firma completa
Descripción
Es un partido de fútbol de verdad con una sola condición añadida, pero decisiva. Al empezar cada parte, los doce jugadores de los dos equipos se colocan el peto del revés, con la costura hacia fuera. Cuando alguien toca el balón por primera vez en esa parte, se lo da la vuelta sin salir del juego. Un gol solo sube al marcador si en el momento de marcarlo todo su equipo lleva ya el peto bien puesto; si queda alguien del revés, el gol no vale y se reanuda con saque de portería del rival. La regla es visible desde cualquier punto de la pista, no necesita árbitro y convierte al compañero que no ha tocado el balón en la información más importante del campo: el equipo entero mira quién le queda por firmar. Y en cuanto un gol sube al marcador, los seis del equipo que ha marcado vuelven a girarse el peto del revés: para el gol siguiente hay que buscar otra vez a todo el mundo. Esa es la diferencia entre una regla que gobierna el partido y un trámite: si la firma solo se pidiera al empezar la parte, seis jugadores se pasarían el balón en corro en doce segundos y a partir de ahí jugarían seis minutos de fútbol normal. Al repetirse por gol, el equipo que va ganando es precisamente el que más tiene que repartir. A eso se añade una condición que impide resolver la firma con un toque simbólico: nadie puede conducir más de tres pasos seguidos. Con veinticinco alumnos se forman cuatro equipos de seis y sobra uno; ese alumno es el notario del campo dos, lleva el marcador y rota cada dos minutos con un compañero de su equipo, de modo que en pista siempre hay seis contra seis en los dos campos. Se juegan partes de seis minutos, y en los treinta que declara la ficha entran cuatro o cinco partes y tantas rondas de firmas como goles se marquen.
Objetivo
Jugar un partido de invasión reducido asegurando que la totalidad de la plantilla interviene con el balón en cada parte antes de que el equipo pueda puntuar.
Qué se trabaja
Seguridad3
El gol solo vale por debajo de la rodilla. Sin portero y con doce personas en 400 m², un disparo alto acaba en una cara; la regla no es táctica, es la protección del juego. Se aplica también en los saques.
El balón se recupera interceptando, no entrando con el pie contra el pie. La entrada a dos pies o por detrás detiene el juego, devuelve el balón y se explica una sola vez a toda la clase antes de empezar, no cuando ya ha pasado.
Los conos de las porterías se colocan a más de dos metros de las paredes y de la línea divisoria, y el espacio detrás de cada portería se deja libre: es el punto donde convergen el que persigue un balón perdido y el que sale a sacar. Los dos balones de repuesto se guardan fuera de la pista, nunca al borde del campo.