Descripción
Por parejas se meten un segundo debajo del agua, se enseñan la mano y resuelven el piedra, papel o tijera mirándose.
Objetivo
Abrir los ojos y hacer algo con sentido debajo del agua, que es lo que convierte la inmersión en un gesto normal y no en una hazaña.
Cómo se juega6
Colocación
Se juega en la zona de 0,70-0,80 m, y antes de empezar se comprueba con el alumno más bajo que ahí hace pie con los hombros fuera; si no los saca, todo el juego se traslada a la zona donde sí. Con 25 salen 12 parejas y un trío. El docente entra al agua y se coloca a dos metros de la pared, sin nadie a su espalda y con las dos manos libres. Delante de él, y solo delante de él, juegan DOS parejas a la vez, en línea y separadas dos metros: cuatro cabezas debajo del agua, que es el máximo que se vigila y que nunca pasa de cinco personas. Las otras diez parejas y el trío esperan de pie, en el agua, en línea contra la pared y a la vista, jugando la misma partida pero con la cara fuera del agua. Cada pareja hace tres bajadas y rota, así que el turno dura medio minuto y en siete tandas ha pasado la clase entera.
Arranque
La pareja se pone frente a frente, a un brazo. El docente levanta la mano; a esa señal los dos cogen aire una vez, normal, se agachan doblando las rodillas hasta que la cara queda debajo, se enseñan la mano y suben. Un segundo o dos abajo, no más: lo justo para verse la mano.
Qué se puede hacer
Se baja doblando las rodillas, con los pies en el suelo, no de cabeza. Cada uno baja por su cuenta y sube cuando quiere: el que sube antes no pierde. Está prohibido tocar al compañero debajo del agua, empujarle, sujetarle o tirar de él hacia abajo, en broma también. Está prohibido coger aire varias veces seguidas antes de bajar: una respiración normal y abajo. No se aguanta ni se cuenta: no hay quién aguanta más, no hay cronómetro y nadie sube porque el otro suba. Tres inmersiones y se rota, y quien las quiera repetir espera a que le vuelva a tocar el turno.
Qué pasa cuando salen el mismo gesto
Empatan, se ríen y se repite, pero contando esa como una de las tres. Si uno de los dos no ha visto la mano del otro, no se discute: se repite. Si uno no quiere bajar, la pareja resuelve el gesto en la superficie, con la boca dentro y soplando, y sigue jugando.
Cómo se complica
Se juega con las dos manos a la vez, un gesto en cada una, y se resuelven las dos partidas de una sola bajada. La inmersión sigue siendo de un segundo; lo que cambia es lo que hay que mirar, no lo que hay que aguantar.
Reinicio
Si el turno se descontrola, si alguien traga agua o si empiezan las bromas de sujetar al de abajo, se para el turno entero con la señal de todos a la pared, todos de pie y con la cabeza fuera. Se reanuda con la versión de superficie —tres burbujas y el gesto en el aire— y no se vuelve a bajar hasta que el grupo esté otra vez tranquilo.
Variantes3
se añade un cuarto gesto, el pulpo (los cinco dedos abiertos), que gana a la tijera y pierde contra la piedra; hay que mirar mejor y decidir más rápido, con la misma bajada de un segundo.
en trío
Bajan los tres a la vez, y solo puntúa si los tres sacan gestos distintos; obliga a mirar a dos sitios en la misma bajada. Baja un solo trío cada vez, tres cabezas, delante del docente y con el resto de pie jugando en superficie: el tope de cinco personas debajo del agua no lo sube ninguna variante.
se resuelve en la superficie
Los dos meten la boca, sueltan tres burbujas y sacan la mano fuera del agua al mismo tiempo. Sirve igual y no pide meter los ojos.
Consejos para el profesor6
Lo primero que hacen es intentar aguantar debajo hasta que el otro suba.
Se corta antes de que empiece, en la explicación, y con una frase clara: aquí se baja, se mira y se sube; el que se queda abajo hace perder a su pareja.
Cuenta tú las bajadas en alto, de tres en tres, y rota: con 25 niños nadie lleva la cuenta de las suyas.
El turno de dos parejas parece poquísimo y es exactamente lo que se vigila; lo que hace que no se note es que la rotación sea rápida, cada tres bajadas, y no cada dos minutos.
Los que esperan tienen que estar jugando la versión de superficie, no mirando: si esperan quietos se enfrían en tres minutos y se meten donde no deben.
Y avisa al socorrista de que hoy se bucea.
Adaptaciones NEE3
Movilidad reducida
Entra por la rampa o con la grúa según el protocolo del centro, nunca con la silla dentro del vaso y sin atarle nada a la silla; juega en la zona donde el docente le sostiene o apoyado en el bordillo, y la inmersión es hasta donde llegue: con mojarse la cara y enseñar la mano vale, y su pareja hace lo mismo.
Visual
Juega siempre en la pareja pegada al bordillo, con una mano en el borde, que es su referencia dentro del agua; el gesto se resuelve por contacto, poniendo la mano del compañero sobre la suya al subir, y se pacta antes un toque en el hombro como señal de bajar.
Auditiva
Debajo del agua no se oye nada y con gorro menos, así que la señal de bajar es la mano levantada del docente y la de parar es esa misma mano abierta moviéndose de lado; nunca el silbato. Cognitiva o de conducta: empieza en la versión de superficie con los tres gestos ensayados fuera del agua, y pasa a la inmersión cuando el gesto sale solo; se le pone de pareja con un compañero que ya lo tenga hecho. Alumnado que no sabe nadar o tiene miedo al agua: no se queda mirando desde el borde; juega la versión de superficie en la zona donde hace pie con los hombros fuera, con el docente al lado, y baja el día que quiera bajar, sin que nadie lo anuncie.