Rasante bajo la goma
Descripción
Se montan seis campos de ocho por cuatro metros, cada uno partido por la mitad por una goma elástica tendida a cuarenta centímetros del suelo entre dos conos altos. La clase se reparte así: cinco campos con dos contra dos y un campo con dos contra tres, es decir 5 x 4 + 5 = 25. Todos juegan sentados en el suelo, con las manos libres y las piernas por delante; nadie se levanta durante el punto. El balón blando se envía con las dos manos, rasante o rodando, y tiene que pasar por debajo de la goma. Se marca punto cuando el balón cruza la línea de fondo del equipo contrario tocando el suelo. Se defiende parándolo con las manos o con las piernas, y desde donde se ha parado se envía otra vez, después de pasarlo al menos una vez a un compañero. El juego cambia por completo la percepción del espacio respecto al voleibol de pie: obliga a mirar el hueco entre los cuerpos en lugar del hueco por encima de la barrera, y permite que participen alumnos que todavía no sostienen un balón por encima de la cabeza. Los partidos duran cuatro minutos y después se rotan los campos.
Objetivo
Trabajar la orientación del envío y la defensa del espacio propio en una situación de red invertida, jugando a ras de suelo y sin exigencia de golpeo alto.
Qué se trabaja
Seguridad3
Ninguna mano ni ningún pie se introduce por debajo de la goma o del banco: si el balón se queda ahí parado, el punto se detiene y lo saca el maestro.
Los conos que sujetan la goma son blandos y de base ancha, y la goma se tensa sin exceso: una goma muy tensa, al soltarse de un cono, sale disparada a la altura de la cara de quien está sentado.
El suelo se revisa antes de empezar y se retira todo lo que haya, porque se juega apoyando las manos: una chincheta, un cristal o un tornillo suelto son el riesgo real de esta ficha, no el balón.