Se quema la papa
Descripción
La clase se sienta en tres corros de seis y uno de siete, cada uno con una pelota blanda y un antifaz. Un alumno se sitúa en el centro de su corro con los ojos tapados y recita: «se pone caliente la papa, se va quemando, se quema la papa, se quemó». Mientras tanto los demás se pasan la pelota por la espalda, de mano en mano y sin lanzarla. Al decir «se quemó», quien la tiene la esconde detrás de sí y todos ponen las manos a la espalda. El del centro se destapa los ojos y puede hacer dos preguntas a quien quiera, del tipo «¿cuánto quemaba la papa al pasar por ti?» o «¿hace mucho que pasó por aquí?». Los preguntados contestan diciendo la verdad, pero solo lo que saben. Con esas dos respuestas señala a alguien: si acierta, el que tenía la pelota pasa al centro; si falla, el centro lo ocupa quien él elija de los que aún no han pasado. En corros de seis, cada uno pasa por el centro en pocos minutos y el grupo termina la sesión sentado, hablando en voz baja y con las pulsaciones ya bajadas.
Objetivo
Bajar la activación al final de la sesión con el grupo sentado y en voz baja, y afinar la escucha deduciendo un dato a partir de dos respuestas.
Cómo se juega5
La pelota se pasa de mano en mano por detrás de la espalda; no se lanza ni se pasa por delante.
El del centro recita con los ojos tapados y no se los destapa hasta decir «se quemó».
Al acabar la frase, todos ponen las dos manos a la espalda, tenga la pelota quien la tenga.
Solo se pueden hacer dos preguntas, a dos personas distintas, y se contesta la verdad sin decir el nombre de quien la tiene.
Si acierta, pasa al centro quien tenía la pelota; si falla, pasa al centro alguien que aún no haya estado. Todos pasan por el centro antes de que nadie repita.
Variantes3
La pelota puede cambiar de sentido en cualquier momento; las respuestas dejan de servir para trazar una sola dirección.
El del centro solo puede señalar, guiándose por lo que ha oído mientras recitaba; se recita entonces más despacio y en voz muy baja.
Circulan dos pelotas a la vez en sentidos opuestos y hay que localizar las dos, con una pregunta para cada una.
Qué se trabaja
Seguridad3
El corro se sienta con tres metros de separación entre corros y lejos de espalderas, radiadores y esquinas de bancos: al girarse a pasar la pelota, los codos van hacia atrás.
El antifaz se apoya, no se aprieta ni se anuda con fuerza, y quien no quiera taparse los ojos cierra los ojos y basta: nadie se venda contra su voluntad.
La pelota es blanda y del tamaño de una naranja: nada de pelotas duras ni de objetos pequeños que puedan acabar en la boca o en el ojo de quien está girándose.
Consejos para el profesor2
Siéntate tú también en uno de los corros y recita con ellos las dos primeras rondas. Desde dentro puedes bajar el volumen del grupo sin mandar callar: bajas tú el tuyo y lo copian.
El juego es mexicano y aquí tiene primo hermano en «la patata caliente». Si hay alumnado de familias de otros países, es el momento de preguntar cómo se dice la frase en su casa; suele salir la misma estructura con otras palabras y la comparación es contenido, no anécdota.
Adaptaciones NEE4
Visual
La pelota lleva un cascabel de sonido apagado, suficiente para seguirla al pasar de mano en mano pero no para delatarla al pararse. Cuando le toca el centro, no necesita antifaz: juega con los ojos abiertos y son los demás quienes pasan la pelota en absoluto silencio, de modo que la pista es la misma para todos. Su sitio en el corro se marca con una esterilla, que reconoce al tacto.
Auditiva
La frase se dice a la vez que se marca con la mano un golpe por sílaba sobre la rodilla, y el final —«se quemó»— se señala con las dos manos abiertas hacia arriba. Las preguntas se hacen mirando a la cara de quien responde y, si hace falta, escritas en una pizarra pequeña que pasa por el corro.
Movilidad reducida
Se sienta en su silla dentro del corro, a la misma altura que los demás si es posible, y la pelota le llega por el lado del que la pasa, que se acerca hasta su mano en vez de esperar a que él se gire. Cuando le toca el centro, ocupa el centro del corro sin desplazarse: son los compañeros los que reducen el diámetro del corro a dos metros para esa ronda.
Cognitiva o de atención
Corro de cuatro para él las dos primeras rondas, con una tarjeta en la mano donde están escritas las dos preguntas que puede hacer. La frase se recita entera por todo el grupo a la vez, no solo por el del centro, de modo que no hay que recordarla en solitario.
Errores frecuentes
- Un solo corro de veinticinco. La pelota tarda un minuto en dar la vuelta, las dos preguntas no acotan nada y el juego se convierte en adivinar entre veinticuatro. En corros de seis o siete, deducir es posible.
- Dejar que el del centro pregunte hasta acertar. Las dos preguntas son el juego; sin límite, deja de haber deducción y solo hay interrogatorio.
- Ponerlo al final de una sesión y no bajar la voz al explicarlo. Si el maestro explica gritando, el corro se enciende y el juego ya no baja a nadie.