Descripción
El maestro muestra un color y el grupo ajusta su grado de tensión muscular al desplazarse. El reto no es cambiar de velocidad sino de tono: en ámbar se avanza igual de rápido pero con más tensión. En rojo se para y se sostiene la postura sin bloquear la respiración.
Objetivo
Regular el tono muscular en tres grados distintos manteniendo el mismo desplazamiento.
Cómo se juega5
El color se mantiene al menos quince segundos antes de cambiar.
En ámbar la velocidad no cambia
Cambia la tensión.
En rojo se para sin bloquear la respiración
Se sigue respirando.
Cada uno regula su propio tono; no se compara con el de al lado.
Tras cada rojo se vuelve a verde antes de pasar a ámbar.
Variantes2
Por zonas
El color se aplica solo a una parte del cuerpo: brazos, tronco o piernas.
Lo dirige un alumno
Un participante lleva los colores y explica al final qué buscaba.
Qué se trabaja
Seguridad2
Recuerda no aguantar la respiración en ámbar: se respira siempre.
Limita el ámbar a treinta segundos seguidos para evitar sobrecarga.
Consejos para el profesor2
Pide que digan en voz alta qué notan distinto entre verde y ámbar.
Empieza siempre por verde para tener una referencia de suelto.
Adaptaciones NEE
visual: Anuncia el color en voz alta además de mostrarlo. auditiva: El juego ya es visual; sitúa las tarjetas donde todos las vean. movilidad_reducida: Aplica los tres grados a brazos y tronco desde parado. cognitiva_atencion: Trabaja solo verde y rojo hasta que la diferencia sea clara.
Errores frecuentes
Confundir tensión con velocidad, que es el fallo más común. Mantener el ámbar demasiado tiempo. Cambiar de color cada pocos segundos sin dar tiempo a notar la diferencia.