ENTRÉNALO
Ilustración de una clase de Educación Física con niños de 6-7 años: se responde a señales de lado, pero no siempre sobre uno mismo: unas veces es tu derecha, otras la derecha de tu pareja que está enfrente, y…

Código cruzado

6-12 años
12 minutos
Gimnasio, sala o pista. Cada pareja necesita 4 x 3 metros.
8-30 participantes

Descripción

Las parejas se colocan enfrentadas a dos metros, con un aro a cada lado —el que queda a la izquierda de uno es la derecha del otro— y un pañuelo en el suelo junto a uno de los dos aros. Los códigos se enseñan de uno en uno: con «tu derecha» cada uno va a un aro distinto; con «la derecha de tu compañero» los dos van al mismo; y con el pañuelo, los dos van al aro donde está.

Objetivo

Distinguir la propia derecha e izquierda de la de otra persona enfrentada y de la de un objeto colocado en el espacio.

Cómo se juega7

  1. Colocación

    Parejas enfrentadas a dos metros, con un aro a cada lado de la pareja —uno a la izquierda de A, que es la derecha de B— y un pañuelo en el suelo junto a uno de los dos aros. Esa disposición es la ficha entera.

  2. Los tres códigos, que se enseñan uno cada vez y no se mezclan hasta el final: - Código propio: «tu derecha». Cada uno responde con su propia derecha, y los dos van a aros distintos porque están enfrentados. - Código de la pareja: «la derecha de tu compañero». Los dos van al mismo aro, que para uno es su derecha y para el otro su izquierda. - Código del objeto: «el lado del pañuelo». Los dos van al aro donde está el pañuelo, independientemente de su lado propio.

  3. El descubrimiento que hay que provocar

    Se empieza con el código propio y se ve que van a aros distintos. Entonces se cambia al de la pareja y van al mismo. Preguntar por qué, ahí, en ese momento, es la mejor explicación posible de la lateralidad cruzada.

  4. La respuesta

    Se responde desplazándose y pisando dentro del aro, no señalando. Que sea con el cuerpo entero y no con el dedo es lo que lo convierte en educación física.

  5. El ritmo

    Una señal cada cinco segundos, y se vuelve al centro entre una y otra. El maestro canta el código en alto y cambia de tipo sin avisar solo al final de la sesión.

  6. El observador, en los tríos

    Mira una sola cosa, si los dos han ido al aro que tocaba, y lo dice. En las parejas, lo comprueban ellos mirándose.

  7. El cierre

    Se pregunta cuál de los tres códigos costó más. Casi siempre el de la pareja, y esa dificultad —entender que la derecha de quien está enfrente es mi izquierda— es exactamente lo que se estaba trabajando.

Variantes3

Más fácil

solo el código propio, con un aro por persona y sin pareja enfrentada. Es lateralidad básica y muchos la necesitan antes de cruzar nada.

Más difícil

se mezclan los tres códigos sin avisar y se encadenan dos señales seguidas: «la derecha de tu compañero, luego el lado del pañuelo».

Otra organización

en grupos de cuatro en cuadrado, con cuatro aros y dos pañuelos. Los códigos se complican mucho porque hay más de un «enfrente».

Qué se trabaja

Discriminación derecha-izquierdaLateralidad respecto a los demás y a los objetos

Seguridad

Delimitar la zona, retirar obstáculos y detener la actividad ante cualquier situación insegura.

Consejos para el profesor5

  1. La secuencia de los tres códigos, uno cada vez y en ese orden, es lo que hace que se entienda.

  2. Si se mezclan desde el principio, se produce un lío y los niños responden al azar.

  3. El momento clave es el paso del código propio al de la pareja: en el primero van a aros distintos y en el segundo al mismo, y preguntarles por qué justo ahí es la mejor explicación de la lateralidad cruzada que existe.

  4. Responder pisando el aro y no señalando con el dedo es lo que mantiene esto en el terreno de la educación física.

  5. Y hay que insistir en que no es una carrera: en cuanto se premia la velocidad, dejan de pensar y se lanzan.

Adaptaciones NEE4

Visual

los dos aros se marcan con texturas distintas y el pañuelo por una tercera, de modo que los tres códigos se puedan resolver al tacto; la posición de la pareja se reconoce por la voz, que canta desde enfrente.

Auditiva

los tres códigos se dan además con tarjetas de tres colores acordadas antes (propio / de tu pareja / del pañuelo), y el maestro se coloca de frente y visible.

Movilidad reducida

la respuesta se da desplazándose hasta el aro con el apoyo que se use, y los aros se acercan a 1,5 metros; el contenido —distinguir el lado propio del de la pareja y del objeto— no depende de la velocidad, y de hecho conviene bajar el ritmo de las señales para toda la clase, porque premiar la velocidad estropea la ficha para todos.

Cognitiva o de atención

solo el código propio durante toda la sesión, con un aro por persona y sin pareja enfrentada; se marca la muñeca derecha con una pulsera y se repite la señal dos veces antes de responder.

Errores frecuentes

  • Mezclar los tres códigos desde el principio. Se hace un lío y responden al azar.
  • Dejar que respondan señalando con el dedo. Se convierte en un ejercicio de aula y desaparece el trabajo corporal.
  • Premiar la velocidad. Dejan de pensar el lado y se lanzan al aro más cercano.
  • Saltarse el momento de preguntar por qué ahora van al mismo aro. Es la mejor explicación de la lateralidad cruzada y es gratis.

Observaciones

Montaje (6 minutos, para 25 alumnos): 1. Se colocan las parejas enfrentadas a 2 metros, repartidas por el espacio, cada pareja con 4 x 3 metros propios. 2. Por pareja: DOS AROS, uno a cada lado del eje que forman los dos. Colocados así, un aro es la derecha de A y la izquierda de B, que es exactamente el problema que plantea la ficha. 3. Un pañuelo en el suelo junto a UNO de los dos aros de cada pareja. El pañuelo va en el suelo, nunca en la mano ni atado a nadie. 4. Las parejas se separan lo bastante para que los aros de una no se confundan con los de la vecina. 5. Se acuerda antes de empezar que, cuando los dos vayan al mismo aro, entran por lados distintos. Es lo único que hay que prever. 6. Con 25: doce parejas y un trío, con el tercero de observador rotando.

Otros juegos que encajan en la misma sesión

Arquitectos de posturas

Cada equipo tiene su zona con una colchoneta en el centro. El profesor dice tres consignas, una de cada lista: de altura (todos abajo, todos arriba, dos alturas distintas), de dirección (todos mirando al mismo lado, en línea, en círculo hacia dentro) y de apoyos (solo pies, pies y manos, cinco apoyos entre todo el equipo). El equipo construye una postura colectiva que cumpla las tres y la aguanta cinco segundos respirando con normalidad.

6-12 años · 12 min

Bisagras en movimiento

Cada equipo tiene una tarjeta con seis articulaciones y lo que hace cada una: el cuello gira, se inclina y asiente, pero no da vueltas completas; el hombro gira en todas las direcciones; el codo solo dobla y estira; la muñeca dobla, estira y gira un poco; la cadera gira y dobla; la rodilla dobla y estira. Con eso el equipo inventa una secuencia de seis movimientos, uno por articulación.

6-12 años · 12 min

Ando por el espacio

Un cuadrado acotado con conos, el grupo entero andando dentro a la vez y un puñado de consignas de dirección que se cantan sin avisar. La dificultad no está en la orden, sino en cumplirla mirando por dónde se pisa: el espacio se llena y hay que buscar hueco sin dejar de obedecer. Equivocarse o chocar no saca a nadie fuera, y el ritmo sube y baja por tandas.

7-9 años · 7 min

Encuentra la meta

Si se canta un solo color, la clase entera sale al mismo sitio y la llegada acaba en amontonamiento; cantar dos reparte el grupo y además obliga a decidir. La vuelta previa de reconocimiento está porque sin ella media clase busca el color en vez de ir a él, y aquello se vuelve lento. Confundirse no saca a nadie: se vuelve al centro y se entra en la orden siguiente.

7-9 años · 6 min

El aro y yo

En cuanto un aro deja el suelo se convierte en juguete que rueda o vuela, y ahí se pierde la noción de qué es estar dentro y qué fuera. Por eso la única manipulación admitida es pisarlo o bordearlo. Mandar se cede pronto al alumnado porque decir la posición en voz alta cuesta más que colocarse, y encadenar varias obliga a retenerlas.

7-9 años · 8 min

La goma humana

Con una cuerda en medio aparece el tirón: uno acelera, el otro se resiste y acaban enrollándosela para no perderla. De ahí que vaya suelta en la palma y que soltarla no penalice, solo obligue a pararse y recogerla. La versión sin material se deja para el final porque calcular el hueco sin nada que lo marque resulta mucho más exigente.

7-9 años · 7 min

Somos gigantes o enanitos

Grupos de cuatro o cinco, cada uno en su cuadrado de cinco metros marcado con conos. A la señal todos caminan por su cuadrado, y cuando el profesor dice «gigantes» se estiran y ocupan lo máximo, andando de puntillas con los brazos arriba; con «enanitos» se hacen una bola muy pequeña.

7-9 años · 6 min

Yo te guío

Andar con los ojos cerrados solo funciona si la mano del guía no se despega: en cuanto se suelta, el otro abre los ojos y ya no vuelve a fiarse. Por eso el contacto es obligatorio y todas las parejas circulan en el mismo sentido, que es lo que evita el choque de frente, el que más asusta. La tanda final solo con la voz llega cuando la confianza ya está hecha.

7-9 años · 8 min

Monta la sesión con Código cruzado

Colócalo en su parte de la sesión, añade calentamiento y vuelta a la calma, y guárdala para reutilizarla.

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