Simón dice con relevo de mando
Descripción
Ejecutar únicamente las órdenes precedidas por la fórmula acordada y rotar la dirección. El grupo trabaja en grupos de 4–6 y ensaya una ronda sin puntuar antes de empezar. Nadie queda eliminado: quien falla corrige sobre la marcha y sigue.
Objetivo
Comprender funciones diferentes, respetar sus límites y rotar responsabilidades dentro del juego.
Cómo se juega6
Cinco grupos de 5 = 25, cada uno en semicírculo abierto frente a su Simón y con un brazo de separación.
Simón canta acciones. Solo se hacen las que empiezan por «Simón dice»; si la orden va sin la fórmula, todo el mundo se queda quieto.
Quien se mueve sin la fórmula no queda eliminado
Da un paso atrás, cuenta hasta tres y vuelve a entrar.
Cada dos órdenes, Simón pasa el mando al de su derecha y se coloca en el semicírculo.
Las órdenes se cumplen en el sitio o con un paso
No se corre, no se salta y no se empuja.
Ocho relevos de mando por grupo. En los dos últimos, Simón da las órdenes solo con gestos y sin voz.
Variantes2
Hacer un ensayo acompañado por la pareja.
Combinar una señal verbal y otra gestual.
Qué se trabaja
Seguridad3
Explica qué hace y qué no hace cada papel antes de empezar: la mitad de los choques vienen de ahí.
El papel que persigue o toca lo hace a mano abierta y por debajo del hombro.
Rota los papeles antes de que aparezca el cansancio en el más exigente.
Consejos para el profesor2
Nombra el papel con lo que hace, no con una etiqueta: «el que avisa», no «el número tres».
Deja que el grupo reparta los papeles una vez lo hayan probado todos.
Adaptaciones NEE4
Visual
Las órdenes se nombran completas, «Simón dice: brazos arriba», y nunca se dan solo enseñándolas.
Auditiva
La fórmula se marca con un gesto fijo, la mano en la cabeza, antes de cada orden válida.
Movilidad reducida
Las órdenes se piden de cintura para arriba, o se acuerda antes qué hace ella en cada una.
Cognitiva o de atención
Es Simón las primeras rondas; las órdenes sin fórmula se dicen despacio y nadie queda fuera.
Errores frecuentes
- Papeles que dejan a alguien parado esperando su turno.
- No rotar, y que el mismo acabe siempre de comodín.
- Dar tres papeles a la vez cuando aún no se distinguen dos.