Tres saques y giro
Descripción
Cada grupo de seis se reparte los papeles: uno saca por encima del cordel, tres reciben con un sector de profundidad cada uno, uno coloca sin salir de su cuadro y otro arbitra. El receptor en cuyo sector cae la pelota canta su nombre y la levanta hacia el colocador. A las tres pelotas limpias atrapadas, los seis avanzan un puesto.
Objetivo
Encadenar saque, recepción y colocación en la secuencia real del voleibol y hacer que la rotación llegue como consecuencia de algo que ha pasado en el juego, no de un aviso del maestro.
Cómo se juega6
Cada receptor tiene un sector de profundidad y solo va a las pelotas que caen en él, cantando su nombre antes de moverse.
Los dos receptores que no van giran hacia el que juega la pelota y se colocan a dos metros de él, sin entrar en su sector.
Nadie entra en la franja de un metro dibujada bajo el cordel, ni para recibir ni para colocar; la pelota que cae dentro de ella no se juega.
El colocador no saca los pies del cuadro; la pelota que no llega a su alcance no se persigue y el intento se da por perdido.
El juez canta en el momento si la pelota cayó en el sector del que fue, si el colocador sacó un pie y si alguien pisó la franja; solo cuentan las tres pelotas limpias, y el giro llega entonces, no por decisión del maestro.
Orden del giro, que en la ficha solo aparecía en la descripción: el sacador pasa a sector corto, el corto al medio, el medio al largo, el largo al cuadro del colocador, el colocador pasa a juez y el juez se va a sacar.
Variantes3
Antes de cada saque, el colocador se coloca en una de las dos esquinas delanteras y lo canta. Los receptores tienen que levantar la pelota hacia esa esquina. Aparece la idea de que el segundo toque tiene destino y no solo altura.
El sacador dice antes de golpear a qué sector va: corto, medio o largo. El receptor de ese sector sabe que le toca, y los otros dos practican el sostener la posición sin salir. Reduce la incertidumbre y sirve para grupos que aún se cruzan.
El giro llega a las cinco pelotas atrapadas en vez de a las tres. Los ciclos son más largos y el grupo tiene que sostener la organización más tiempo, que es lo que ocurre en un partido con un buen sacador enfrente.
Qué se trabaja
Seguridad3
El reparto por sectores de profundidad más la voz antes del pie es lo que impide que dos receptores salgan a la vez hacia la misma pelota; y la franja de un metro bajo el cordel deja fuera del juego el único trozo de suelo donde alguien recibiría con una cuerda tensa encima de la cabeza.
El colocador tiene prohibido salir del cuadro precisamente para que nunca dispute una pelota con un receptor que llega corriendo de espaldas al cordel.
El cordel va tenso, atado solo a anclajes fijos de pared y marcado con cintas de color cada dos metros; un cordel flojo a dos metros de altura queda a la altura del cuello del que retrocede a por un saque largo.
Consejos para el profesor2
Cuenta en voz alta los giros de un grupo cualquiera durante el primer minuto y dilo: el grupo que más gira es el que menos persigue pelotas. Es la forma más rápida de que dejen de correr todos a todo.
El juez es del propio grupo y mira tres cosas de sí o no, no una impresión: no le pidas que valore si la recepción fue buena. En cuanto le das un juicio de grado deja de cantar y el puesto se vacía.
Adaptaciones NEE4
Visual
Ocupa el puesto de colocador, que es el único con posición fija y conocida; el receptor canta su nombre y la palabra «va» antes de levantarle la pelota, que es de color contrastado y algo mayor. El borde del cuadro del colocador se marca con cinta adhesiva rugosa pegada al suelo por sus cuatro lados, y dentro del cuadro no se coloca ninguna marca que pueda pisarse.
Auditiva
La voz que reclama la pelota se acompaña siempre de la mano libre en alto, y la usan los tres receptores; el aviso de giro se hace con los seis brazos levantados a la vez, no gritando «giro». El sacador avisa de que va a sacar dando dos golpes secos a la pelota con la palma antes de golpear, un aviso que se ve desde el otro lado del cordel.
Movilidad reducida
Ocupa el cuadro del colocador, ampliado a dos metros y medio de lado y colocado a cuatro metros del cordel; los receptores tienen que levantar la pelota alta y hacia el centro del cuadro, y él atrapa desde el sitio. Entra en la rotación como todos, y cuando le toca sacar lo hace desde tres metros por delante de la línea de fondo. No se ata nada a la silla, el cordel no pasa por encima de ella y la cinta del cuadro se pega solo en los bordes exteriores, fuera del recorrido de las ruedas.
Cognitiva o de atención
Durante los primeros minutos ocupa siempre el sector largo, que da más tiempo de reacción, y con la variante del saque anunciado, para que sepa antes de cada pelota si le toca o no. El orden del giro se dibuja en una tarjeta con seis casillas numeradas, apoyada en el cono de la zona, y el grupo la señala en voz alta cada vez que gira.
Errores frecuentes
- Que el colocador salga del cuadro para salvar una pelota mala: es cómodo y arruina las dos cosas que la ficha enseña, la posición fija del segundo toque y la ausencia de choques.
- Levantar la pelota hacia arriba sin dirección en vez de hacia el cuadro, con lo que el colocador nunca completa las tres y el grupo no llega a girar.
- Girar de puesto solo el que quiere cambiar, en lugar de todo el grupo a la vez, lo que deja dos sectores sin dueño y produce justo las carreras cruzadas que la ficha evita.