Anillos de marcha cruzada
Descripción
La regla de la marcha atlética se reduce a lo que un alumno de Secundaria puede juzgar de verdad: un pie siempre en contacto con el suelo y la rodilla de la pierna de apoyo extendida en el momento de pasar bajo el cuerpo. Se montan dos óvalos iguales, uno al lado del otro, separados por un pasillo de 3 m que nadie pisa mientras se marcha. En el óvalo A marchan trece alumnos en un sentido y en el B doce en el contrario, de manera que las dos rectas que se miran llevan tráfico opuesto y cada pareja se cruza una o dos veces por vuelta, pero cada uno por su propio carril y con cinco metros y medio entre las dos trayectorias. Al cruzarse, cada uno hace a su pareja un gesto simple: pulgar arriba si el contacto se mantiene, palma abierta si ha visto vuelo. Nadie está parado observando: se observa mientras se marcha, en el instante del cruce, que es cuando además se ve el compañero de perfil, que es la única posición desde la que se aprecia el doble apoyo. Cada tres minutos los dos grupos intercambian de óvalo, con los dos parados y cruzando el pasillo central andando.
Objetivo
Trabajar la técnica de la marcha atlética con volumen continuo y hacer que el alumnado ejerza el papel de juez de una regla concreta y observable, que es lo que hace comprensible una disciplina que en el patio parece caminar deprisa.
Qué se trabaja
Seguridad3
Los dos óvalos son montajes independientes separados por un pasillo de 3 m que nadie pisa en marcha: entre las dos trayectorias de marcha hay 3 m de pasillo más 1,25 m de medio carril a cada lado, o sea 5,5 m de eje a eje. Esa separación es la regla de seguridad de la ficha y es la razón de que se hayan descartado los anillos concéntricos, donde la diferencia de radios no da para separar dos carriles con sentidos opuestos. Si el patio no da los 19 m de ancho, se hace con un solo óvalo y observadores fijos por turnos.
El cruce se hace mirando al frente, no girando la cabeza hacia la pareja: la observación se hace de reojo sobre el perfil que pasa a cinco metros. Girar el cuello mientras se marcha en una curva es como se acaba en el suelo.
Ningún gesto implica contacto ni acercamiento: no se choca la mano, no se cruza el pasillo central y no se marcha por el borde interior del carril para verse mejor. La pareja se ve perfectamente desde el propio carril; el que se acerca al pasillo, sale.