Aparcar el balón
Descripción
Ocho aros planos repartidos por la pista dibujan un recorrido cerrado de unos setenta metros. La clase se reparte en once parejas y un trío, doce grupos con doce balones, y cada grupo arranca desde un aro distinto en el mismo sentido de marcha. La tarea es sencilla y lenta a propósito: quien lleva el balón lo conduce caminando hasta el aro siguiente y lo aparca dentro, parándolo con la suela sin que el balón toque el borde. Entonces se detienen los dos, cuentan tres respiraciones en voz baja —inspirar por la nariz, soltar el aire despacio por la boca— y el compañero saca el balón del aro y conduce el tramo siguiente. En cada aro cambia el conductor, de modo que el reparto de la tarea es exacto y no depende de nadie. Si alguien corre, la pareja vuelve al aro anterior y repite el tramo andando: no hay otra sanción y no hace falta ninguna más. A partir de la tercera vuelta se retiran dos aros y el recorrido se acorta, y el maestro baja la voz una vez por vuelta hasta hablar casi en susurro. La actividad hace tres cosas a la vez al final de una sesión de fútbol: baja pulsaciones sin que nadie se quede parado, recoge el material del recorrido en la última vuelta y deja a la clase hablando bajo antes de salir del gimnasio.
Objetivo
Descender progresivamente la intensidad y la activación del grupo mediante conducción al paso, paradas con respiración pautada y reducción del volumen de voz.
Qué se trabaja
Seguridad3
El balón se para apoyando la suela encima sin cargar el peso, nunca subiéndose a él. Es el gesto central de la ficha y se demuestra antes de empezar, porque un balón pisado con todo el peso rueda y el tobillo se va de lado.
Con doce grupos en el mismo circuito, la norma de no adelantar no es de orden: es lo que impide que dos grupos converjan sobre el mismo aro desde direcciones distintas. Todos avanzan en el mismo sentido y quien alcanza a otro espera en su aro.
Los aros se colocan a más de dos metros de paredes, porterías y bancos, y separados al menos ocho metros entre sí. En la última vuelta se recogen los balones antes que los aros, para que nadie camine entre aros sueltos con un balón rodando.