Carrera de sapitos
Descripción
Todos los sapitos se colocan en un borde de la charca y, a la voz del docente, cruzan al otro lado dando saltitos en cuclillas. Salen todos a la vez y en la misma dirección, y no hay ganador: se llega, se descansa y se vuelve.
Objetivo
Saltar a pies juntos manteniendo una postura difícil, y descubrir que hay más formas de cruzar un espacio que andando.
Cómo se juega6
Colocación
Todos en una fila a lo ancho de la charca de salida, separados un brazo del de al lado, mirando hacia la charca de enfrente. El docente en la fila, con ellos.
Arranque
El docente enseña la postura del sapito —en cuclillas, las manos en las rodillas o tocando el suelo— y dice la fórmula: «¡sapitos, a saltar!». Salen todos a la vez.
Qué se puede hacer
Se avanza a saltitos pequeños y a pies juntos, sin levantarse. Si alguien pierde el equilibrio, apoya las manos, se coloca otra vez y sigue.
Qué pasa cuando se llega
Se llega a la charca, se sientan y se descansa hasta que llegan todos. Nadie dice quién ha llegado antes; el docente nombra en voz alta a los sapitos que han llegado a su charca.
Cómo termina
Se cruza dos o tres veces con descanso de verdad entre pasada y pasada, y la última se hace andando como sapos gigantes, de pie y despacio, para bajar el pulso.
Reinicio
Se cambia de animal manteniendo la misma distancia —el canguro salta a pies juntos de pie, la rana apoya las manos y salta— y se vuelve a cruzar.
Variantes3
De charca en charca
Se colocan aros planos por el camino, bien separados, y hay que caer dentro de cada aro, nunca encima del borde: un aro pisado por el canto rueda bajo la zapatilla. Aparece la puntería del salto, que es bastante más exigente que el salto suelto.
Sapitos por la charca
En vez de cruzar de lado a lado, saltan dispersos por todo el espacio mientras suena la música y se quedan quietos cuando el docente dice «los sapitos se esconden». Se acaban las salidas y las llegadas, y se reparte mejor el esfuerzo.
Saltos y pasos
Se alternan tres saltitos en cuclillas y un trecho andando agachado, y el recorrido es la mitad de largo. Es la versión que hay que usar a los cuatro años.
Consejos para el profesor4
Cuéntalo: la charca, las moscas, el calor.
Con el cuento aguantan las tres pasadas; con «saltad en cuclillas hasta la línea», una.
Y salta tú con ellos, que además te obliga a medir la distancia real: si tú acabas resoplando a los ocho metros, para ellos son quince.
La postura se rompe enseguida y acaban a cuatro patas o corriendo: eso no es indisciplina, es fatiga, y la respuesta es acortar el recorrido, no repetir la consigna.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
Cruza la charca con su forma de desplazamiento —silla, andador, a gatas, sentado empujando con las manos— y el docente le sitúa la salida más cerca para que llegue con el grupo; el contenido, que es cruzar el espacio de una forma distinta a andar, se mantiene entero.
Visual
La charca de llegada se marca con una alfombrilla o con cinta de carrocero rugosa que se nota con el pie, nunca con una cuerda, que rueda bajo la zapatilla y aquí además se cruza saltando; el docente va a su lado dando palmas para que se oriente por el oído.
Auditiva
La señal de salida es un gesto amplio del brazo, no la voz, y el docente se coloca donde todos le vean antes de darla.
Cognitiva
El docente salta a su lado haciendo de sapito y la consigna es una sola —«como yo»—, sin hablar de rodillas ni de pies juntos.