Cruce de miradas
Descripción
Los veinticinco alumnos se reparten por todo el espacio caminando primero y trotando después. Trece empiezan con un balón blando en las manos y doce sin balón: 13 + 12 = 25. Quien lleva balón no puede quedarse parado ni pasarlo al primero que tiene cerca; tiene que buscar la mirada de alguien que vaya sin balón y, solo cuando ese compañero le devuelve la mirada, enviárselo a dos manos desde la frente, en parábola alta y sin fuerza. El que recibe lo hace con las dos manos por encima de la cabeza, con los codos flexionados y un pie algo adelantado, y sigue caminando mientras busca a su vez otra mirada. Así todo el grupo se mueve a la vez y nadie hace cola: en cada momento hay trece balones viajando y doce alumnos ofreciéndose. Al cabo de tres o cuatro minutos se pide que el envío se haga siempre a más de cuatro metros, lo que obliga a levantar la vista del suelo y a leer todo el espacio, que es justo lo que después pide un campo de voleibol.
Objetivo
Entrar en calor levantando la mirada del balón y ajustando el envío y la recepción a dos manos a un compañero en movimiento.
Qué se trabaja
Seguridad3
Solo balones blandos o de gomaespuma: un balón de voleibol reglamentario recibido por encima de la cabeza a esta edad hace daño en los dedos y en la nariz.
Con veinticinco alumnos moviéndose todos a la vez, la separación es una regla y no un detalle: se camina o se trota, nunca se corre, y quien va a por un balón que se le escapa lo canta en voz alta para que los demás le abran el hueco.
El envío es siempre alto y sin fuerza; queda prohibido lanzar de arriba abajo o hacia la cara, y quien lo haga pierde el balón durante una vuelta.