Cruce sin roce
Descripción
Antes de enseñar a defender hay que enseñar a compartir el espacio, y en balonmano escolar el contacto no aparece en la defensa sino antes, cuando veinticinco personas se mueven a la vez y nadie mira. Las parejas se pasan la pelota mientras se desplazan libremente por toda la pista. La consigna es una sola y se puede aplicar sin árbitro: quien lleva el balón en las manos cede el paso a quien no lo lleva. Si dos van a coincidir, el del balón frena y dice «hueco» en voz alta. Se empieza andando durante dos minutos, se pasa al trote suave otros tres y solo al final se añade un cambio de sentido a la señal. La cuenta que interesa no es de goles: al terminar cada bloque el maestro pregunta cuántos roces ha notado cada pareja y el grupo intenta bajar ese número, que cada uno conoce de primera mano porque lo ha sentido en su propio brazo.
Objetivo
Moverse y pasar dentro de un espacio compartido sin tocar a nadie, resolviendo el cruce con una regla que el propio alumno puede aplicar.
Qué se trabaja
Seguridad3
Con toda la clase moviéndose a la vez, la separación mínima entre dos alumnos es de un brazo extendido, y se comprueba parando el juego una vez a mitad del primer bloque.
El paso de andar a trotar lo marca el maestro y nunca antes de los dos primeros minutos: la mayoría de los roces de este juego ocurren en el primer minuto de carrera, cuando el grupo todavía no ha aprendido a mirar.
Nadie recoge una pelota del suelo en carrera. Se recoge andando, y si dos manos llegan a la vez, ambas se retiran y la coge la pareja dueña de esa pelota.