Descripción
Sentado en corro, el grupo maneja cuatro señales de árbitro hechas con las manos: pasos, dobles, balón fuera y falta. Quien dirige describe en voz baja una situación de la sesión y el corro responde con la señal que le corresponde, sostenida mientras dura una espiración larga. Cada tres situaciones dirige otro.
Objetivo
Cerrar la sesión reconociendo con la mano lo que ha pasado en el juego, y bajar la activación asociando cada señal a una espiración completa.
Cómo se juega5
Todas las señales se hacen sentados y con las manos, sin levantarse y sin girar el cuerpo.
La señal se mantiene mientras dura una espiración larga y después las manos bajan al regazo.
Entre una situación y la siguiente no se habla. Solo habla quien dirige.
Quien dirige tiene que hablar más bajo que el anterior, y cambia cada tres situaciones.
Nadie corrige en voz alta a otro
Si dos señales distintas aparecen en el corro, se repite la situación despacio y se hace la señal a la vez.
Variantes3
Las situaciones las proponen los propios alumnos a partir de lo que les ha pasado en la sesión, en una sola frase.
Quien dirige no habla: representa la situación con las manos, muy despacio, y el corro responde con la señal. El silencio se hace completo.
La situación contiene dos cosas, por ejemplo un balón fuera después de unos pasos, y el corro responde con las dos señales en orden y dos espiraciones.
Qué se trabaja
Seguridad3
Las señales se hacen con la mano abierta y con los brazos dentro del propio espacio: nadie extiende un brazo hasta tocar al vecino, y el corro se abre hasta que cada uno pueda estirar los brazos sin alcanzar a nadie.
También se celebra y se llama con la mano abierta, nunca con el puño ni con un brazo lanzado: la señal que se aprende aquí es la que después se usará en la pista.
Los balones se dejan fuera del corro, apoyados en la pared o dentro del carro, y no rodando por el suelo del círculo: un balón suelto entre piernas sentadas es lo que hace que dos alumnos se levanten a la vez a por él.
Consejos para el profesor2
Baja tú el volumen de tu propia voz corro tras corro sin anunciarlo. El grupo copia el volumen del maestro mucho antes que sus instrucciones sobre el silencio.
Elige situaciones que hayan pasado esa misma sesión y con nombres propios solo cuando sean acciones que salieron bien; para las que salieron mal, cuenta la situación sin decir quién.
Adaptaciones NEE4
Visual
El alumno con baja visión se coloca al lado de quien dirige y las señales se le describen con palabras precisas la primera vez, dejándole tocar la posición de los brazos del compañero si él quiere. Cada señal se acompaña de una palabra distinta y clara, de manera que la información completa esté disponible sin ver nada.
Auditiva
Las situaciones se representan además con las tarjetas ilustradas, que quien dirige levanta a la vez que habla. El corro se ordena de forma que el alumno vea la cara de quien dirige, nunca su espalda.
Movilidad reducida
Participa desde la silla, con el respaldo alto y las manos libres; si un brazo tiene poca movilidad, la señal se hace con el otro y el corro la acepta igual. No se ata ni se apoya nada en la silla. Quien no pueda sentarse en el suelo dispone de un banco o de una esterilla doblada, colocada dentro del corro y no fuera.
Cognitiva o de atención
Se empieza con dos señales, pasos y balón fuera, y se añaden las otras dos cuando las primeras salgan a la vez en todo el corro. Las cuatro tarjetas ilustradas quedan en el centro del corro, boca arriba, como recordatorio permanente.
Errores frecuentes
- Hacer la señal antes de que quien dirige termine la frase, lo que convierte el ejercicio en una carrera y sube el tono en lugar de bajarlo.
- Confundir pasos y dobles porque las dos señales se hacen con las dos manos; conviene decir en voz alta el nombre de la señal las dos primeras rondas.
- Que quien dirige suba la voz para que le oigan los dos corros: solo tiene que oírle el suyo, y cada vez más bajo.