Descripción
La clase se sienta en dos corros, uno de 12 y otro de 13: 12 + 13 = 25. Cada corro ocupa un círculo de unos cuatro metros de diámetro, de modo que los dos caben en cualquier rincón de la pista, del patio o del aula de psicomotricidad. Se trabajan cuatro señales, hechas siempre sentado y con las manos: pasos, los dos antebrazos giran despacio uno alrededor del otro; dobles, las dos palmas suben y bajan alternándose, como si botaran; balón fuera, un brazo extendido y quieto señalando hacia un lado; falta, la mano abierta levantada, que es la versión de escuela de la señal del árbitro. Quien dirige el corro, primero el maestro y después un alumno, describe en voz baja una situación de la sesión que acaba de terminar, y todo el corro responde con la señal correspondiente, la mantiene mientras hace una espiración larga y después baja las manos al regazo. Entre situación y situación no se habla. Cada tres situaciones cambia el que dirige, y el que ha dirigido elige al siguiente tocándole el hombro. Con doce o trece situaciones por corro, todos dirigen al menos una vez. El corro va bajando la voz por sí solo porque quien dirige tiene que hablar más bajo que el anterior.
Objetivo
Cerrar la sesión reconociendo con la mano lo que ha pasado en el juego, y bajar la activación asociando cada señal a una espiración completa.
Qué se trabaja
Seguridad3
Las señales se hacen con la mano abierta y con los brazos dentro del propio espacio: nadie extiende un brazo hasta tocar al vecino, y el corro se abre hasta que cada uno pueda estirar los brazos sin alcanzar a nadie.
También se celebra y se llama con la mano abierta, nunca con el puño ni con un brazo lanzado: la señal que se aprende aquí es la que después se usará en la pista.
Los balones se dejan fuera del corro, apoyados en la pared o dentro del carro, y no rodando por el suelo del círculo: un balón suelto entre piernas sentadas es lo que hace que dos alumnos se levanten a la vez a por él.