Dos avisos y ninguna mano
Descripción
Cada puesto tiene una carta boca abajo con un estiramiento y tres puntos de control. El que ejecuta no la ve: su pareja la lee, la deja boca abajo y le da una sola frase de partida. A partir de ahí el observador tiene dos avisos hablados y nada más, no toca ni coloca; con los tres puntos cumplidos, sella el puesto.
Objetivo
Aprender a leer una postura de estiramiento por sus puntos críticos y a corregirla con la palabra justa, sin manipular al compañero, ejerciendo por turnos el papel de quien ejecuta y el de quien observa.
Cómo se juega5
El observador no toca. Ni para colocar, ni para señalar sobre el cuerpo, ni para sujetar. Todo lo que tiene son dos frases.
Dos avisos por puesto, ni uno más. Se cuentan en voz alta («aviso uno») para que los dos sepan lo que queda.
El que ejecuta no ve la carta hasta que el puesto se cierra. Si la mira, el puesto se anota como no sellado y se pasa al siguiente.
La posición se mantiene veinte segundos por lado, sin rebotes y respirando con normalidad. Si hay que contener la respiración para aguantarla, la posición está demasiado exigida y se afloja.
Al cambiar de puesto se cambia también de papel dentro de la pareja: nadie hace de observador dos puestos seguidos.
Variantes3
El observador dispone de un único aviso por puesto. Obliga a jerarquizar de verdad los tres puntos de control y a esperar unos segundos antes de hablar, porque muchos errores se corrigen solos en cuanto el que ejecuta se coloca.
El observador no habla: escribe su aviso en una pizarra pequeña y la enseña. Al no poder matizar con el tono ni repetir, la frase tiene que estar mejor construida, y sirve además cuando el gimnasio tiene mucho ruido.
Seis de los doce puestos llevan la posición dibujada pero sin los puntos de control: la pareja tiene que escribirlos ella antes de empezar. Las cartas se intercambian entre grupos y se comprueba si los puntos que escribió un grupo sirven para corregir a otro.
Qué se trabaja
Seguridad3
El circuito va después del calentamiento: ninguna posición se sostiene con el cuerpo frío. Si la sesión empieza aquí, se anteponen cinco minutos de marcha y movilidad.
Ninguna carta lleva flexión forzada de la columna, arqueo lumbar ni posición mantenida de cuello, y ninguna se hace con el compañero empujando.
Se llega hasta notar tensión y ahí se para: ningún aviso puede pedir llegar más lejos, y no se sella antes el puesto de quien baja más.
Consejos para el profesor2
Recoge al final cuál fue el punto de control que más veces quedó sin cumplir en toda la pista y empieza con él la sesión siguiente. Suele ser el mismo tres semanas seguidas y ahí tienes tu contenido.
Cuando alguien vaya a tocar al compañero, no le digas «no se toca»: pregúntale qué frase iba a sustituir con la mano. El objetivo es que tenga la frase, no que retire la mano.
Adaptaciones NEE4
Visual
La frase de partida se amplía a una descripción completa del punto de apoyo y de la orientación («de pie, el pie derecho un paso por delante, el talón apoyado, la punta hacia arriba»), y los cuatro vértices del cuadro de cada puesto se marcan con marcas planas de goma que el pie encuentra sin verlas. Los avisos siguen siendo dos, pero pueden usarse para describir en vez de para corregir.
Auditiva
Los avisos se dan por escrito en una pizarra pequeña siempre, no solo en la variante, y el sellado del puesto se indica levantando el pulgar. El cambio de puesto se avisa con una luz o con un cartel de color en alto en lugar de con silbato, y las cartas llevan la posición dibujada además de escrita.
Movilidad reducida
Cuatro de las doce cartas tienen una versión adaptada en el reverso, con la misma zona muscular trabajada desde sedestación y con los mismos tres puntos de control reescritos para esa posición. El alumno recorre esos cuatro puestos dos veces en lugar de los doce una vez, y hace también de observador, que es el papel donde la tarea no cambia en nada. Nada se ata a la silla ni al cuerpo.
Cognitiva o de atención
El circuito se reduce a seis puestos y las cartas llevan los tres puntos de control convertidos en tres pictogramas grandes, uno por punto, que el observador puede señalar sin necesidad de leerlos. La pareja se mantiene fija toda la sesión y el conteo de los veinte segundos se hace con un reloj de arena visible en lugar de con números.
Errores frecuentes
- Gastar el primer aviso en el primer segundo, antes de que el compañero se haya terminado de colocar. Pide que se cuente hasta cinco antes de hablar: la mitad de los errores desaparecen solos.
- Convertir el aviso en la solución completa («ponte como en el dibujo, con la espalda recta y la cadera al frente»). Un aviso es una frase corta sobre un punto; si vale para tres, no es un aviso.
- Observar mirando de frente y desde lejos. Casi todos los puntos de control de estas cartas se ven de perfil y a dos metros; si el observador no se mueve, no ve la espalda.