El balón que sube y baja
Descripción
Cierre de sesión para bajar la frecuencia cardíaca después de un partido. Once parejas y un trío, doce balones. En cada pareja, uno se tumba boca arriba sobre una colchoneta fina, con las rodillas flexionadas y los pies apoyados, y se coloca el balón apoyado sobre el abdomen, sin presionar. El otro se sienta a su lado y marca el ritmo en voz baja: cuatro tiempos para tomar aire por la nariz, seis para soltarlo despacio por la boca. La consigna es una sola y es visible para los dos: el balón tiene que subir al tomar aire y bajar al soltarlo. Nadie tiene que imaginarse nada ni sentir nada difícil de describir; hay un objeto que se mueve o no se mueve, y eso basta para que un grupo de trece o quince años entienda en treinta segundos qué es respirar con el diafragma. Se mantienen tres minutos, después se retira el balón y se hacen otros dos minutos con la mano en el mismo sitio. Entonces se cambian los papeles. Al empezar y al terminar cada turno, quien está sentado toma las pulsaciones de su compañero en la muñeca durante quince segundos y las dice en voz baja: el descenso entre una toma y otra es el resultado de la actividad y se comenta en veinte segundos al final, sin comparar cifras entre alumnos. Se trabaja con las cortinas o las luces como estén, sin exigir silencio absoluto: la voz baja del que cuenta hace el trabajo.
Objetivo
Reducir la frecuencia cardíaca y el nivel de activación tras el esfuerzo mediante respiración diafragmática pautada con una referencia visible.
Qué se trabaja
Seguridad3
El balón va apoyado sobre el abdomen, jamás sobre el pecho ni cerca del cuello, y nunca se sustituye por un objeto con peso. Un balón de reglamento apoyado sin presionar es una referencia; cualquier cosa más pesada sobre el abdomen de alguien tumbado es otra cosa.
Alargar la espiración baja la frecuencia cardíaca, pero forzarla marea. La regla de parar en cuanto aparezca mareo, molestia o falta de aire se anuncia antes de empezar, y quien la use no tiene que dar ninguna explicación. Quien está sentado al lado es el primero que se da cuenta.
No se hace tumbado sobre pista fría o húmeda: se usa colchoneta, o se hace sentado contra la pared. Las colchonetas se orientan todas en la misma dirección y con metro y medio libre alrededor, para que nadie pase por encima de una cabeza al levantarse.