Descripción
Se reparte la clase en 7 tríos y 2 parejas: 7 x 3 + 2 x 2 = 25, nueve grupos y nueve balones. Se montan nueve rectángulos de 5 por 4 m en tres columnas y tres filas, con dos metros de pasillo entre ellos. La cuenta se hace sumando huecos y no superficies: a lo largo de la pista, 3 x 5 + 2 x 2 = 19 m de los 40; a lo ancho, 3 x 4 + 2 x 2 = 16 m de los 20, con dos metros libres a cada lado. Los pasillos se marcan con cinta pegada al suelo por sus cuatro lados, nunca con conos, porque son la separación de la que depende que dos alumnos no se agachen a la vez en el mismo punto. Dentro de cada grupo, uno bota moviéndose por su rectángulo y los demás son jueces desde el pasillo: en los tríos, uno mira los apoyos y otro mira el balón; en las parejas, el juez mira los apoyos. Cuando el maestro da una palmada, el que bota tiene dos apoyos para detenerse, y el juez de los apoyos los cuenta en voz alta según caen los pies, «uno, dos»; si cae un tercero antes de que el balón salga de la mano, dice «tres», y eso es lo que aquí se llama pasos. El juez del balón dice «dobles» cuando el balón vuelve a botar después de haber quedado sujeto. Ninguna de las dos cosas cuesta nada: el que bota lo repite en voz alta, se recoloca y sigue. El segundo pie que toca el suelo es el pie de pivote y no cambia de sitio; para arrancar de nuevo, el balón tiene que salir de la mano antes de que ese pie se despegue. Cada minuto rotan los papeles, de modo que en nueve minutos todos botan y todos juzgan las dos cosas.
Objetivo
Convertir los pasos y el dobles en dos decisiones que se reconocen y se nombran en voz alta, en lugar de en dos infracciones que solo aparecen cuando el juego se detiene para castigarlas.
Qué se trabaja
Seguridad3
Cada grupo se queda dentro de su rectángulo y los jueces, en el pasillo: los dos metros de cinta entre rectángulos son la separación que evita que dos cabezas coincidan al agacharse a por un balón, y por eso se marcan con cinta pegada por sus cuatro lados y no con conos, que se desplazan al pisarlos.
Un balón que se escapa a otro rectángulo no se persigue corriendo. Se avisa en voz alta, se espera en el sitio y lo devuelve rodando el juez de ese grupo; salir disparado detrás de un balón suelto es el choque típico de esta organización.
Si dos manos llegan a la vez al mismo balón parado, las dos se sueltan y se retiran un paso: lo recoge quien esté dentro de su propio rectángulo. Aquí nunca se tira de un balón que otro sujeta.