El disco sobre la pala
Descripción
Se marca con conos un recorrido perimetral rectangular de treinta y cuatro por catorce metros por dentro de la pista, con un carril de tres metros de ancho: 34 + 14 + 34 + 14 = 96 metros de recorrido. Los veinticinco alumnos se colocan repartidos a lo largo de todo el perímetro, lo que da casi cuatro metros de separación por alumno, y caminan todos en el mismo sentido sin adelantar a nadie en ningún momento. Cada uno lleva su disco de fieltro apoyado en la cara plana de la pala, sostenida por delante del cuerpo y nunca por encima de la cintura. La progresión tiene cuatro vueltas y va bajando sola. Primera vuelta: con las dos manos en el mango y a paso normal. Segunda: con las dos manos y a paso lento, contando cuatro pasos por cada inspiración. Tercera: con una sola mano en la parte alta del mango, que obliga a estabilizar el antebrazo y a mirar el disco, no el suelo. Cuarta: una mano y los pasos más cortos, casi sin ruido de zapatilla, hasta que el maestro para al grupo levantando el brazo. Si el disco cae, el alumno se detiene donde esté, deja que pase quien viene detrás, lo recoge con la mano —nunca levantándolo con la pala— y se reincorpora al recorrido. Nadie vuelve al principio ni pierde nada por que se le caiga: la ficha no es una prueba de habilidad sino un descenso, y la única forma de sostener el disco es ir despacio, que es exactamente lo que se busca al final de una sesión de hockey.
Objetivo
Bajar progresivamente el ritmo y la activación mediante una tarea de equilibrio con implemento que solo se consigue caminando despacio y con el foco puesto en el propio movimiento.
Qué se trabaja
Seguridad3
Este es el único juego de hockey en el que la pala sube por definición, porque lleva algo encima, y por eso el límite se dice al revés que en el resto: la pala se sostiene por delante del cuerpo y a la altura de la cintura como máximo, nunca a la altura del pecho ni de la cara, ni siquiera cuando el disco está a punto de caerse.
Se camina en un solo sentido y sin adelantar. Con veinticinco alumnos en un carril de tres metros y la mirada puesta en el disco y no en el suelo, adelantar por dentro es la forma de que dos sticks se crucen a la altura de la cadera. La separación de casi cuatro metros por alumno se comprueba al colocarse y se mantiene acortando el paso, no rodeando.
Un disco que cae no se disputa ni se persigue: el dueño se detiene, deja pasar al de detrás y lo recoge con la mano. Si dos discos caen juntos, cada uno recoge el suyo cuando el otro se haya apartado; nadie se agacha en el carril con alguien caminando encima.