El hombro que lanzó
Descripción
Todos en círculo mirando al centro y separados metro y medio. Se encadenan cinco posturas para el hombro, el codo y la muñeca, de veinte segundos cada una, y la cuenta la lleva el grupo en voz alta bajando el volumen en cada postura: la primera a voz normal y la quinta en susurro. Se trabaja el brazo de lanzar y después el otro.
Objetivo
Devolver el hombro, el codo y la muñeca del brazo de lanzar a su recorrido completo tras una sesión de pases y lanzamientos, y bajar la activación del grupo con la propia cuenta.
Cómo se juega5
Cada postura dura veinte segundos y los cuenta todo el grupo en voz alta. Nadie cambia de postura antes de que la cuenta llegue a veinte.
El volumen baja en cada postura
La primera a voz normal, la quinta en susurro. Es la parte del juego que hace la vuelta a la calma, no un adorno.
La pelota se sostiene entre las dos palmas a la altura del pecho y no sube por encima de la cabeza en ninguna postura.
Se hace primero el brazo de lanzar y después el otro, con las mismas cinco posturas y en el mismo orden.
Si una postura tira o molesta, se afloja hasta que solo se note tensión y se sigue contando. Nadie rebota, nadie empuja el brazo de un compañero.
Variantes3
En vez de contar todos, cuenta un alumno distinto en cada postura, con la misma consigna de bajar el volumen. Da el papel a quienes no suelen hablar delante del grupo y funciona bien al final de curso, cuando la rutina ya se conoce.
Con el grupo muy numeroso se hacen dos círculos concéntricos, el interior mirando afuera y el exterior mirando adentro, separados dos metros. Se ven las caras y la cuenta se oye igual, sin que el círculo se estire tanto.
Antes de cada postura, el maestro dice qué articulación se va a mover y el grupo la repite y se la toca con la mano libre. Añade vocabulario del cuerpo sin alargar el ejercicio.
Qué se trabaja
Seguridad3
Ninguna postura llega al dolor. La referencia es notar tensión y poder seguir contando en voz alta: si alguien deja de poder contar, está empujando de más.
Nadie toca ni empuja el brazo de otro para ayudarle a llegar más lejos. Cada uno mueve su propio brazo y hasta donde llega.
Los movimientos se hacen despacio y sin rebotes, y en ninguno de ellos la pelota pasa por encima de la cabeza: a metro y medio de distancia, una pelota que se escapa desde arriba cae sobre alguien.
Consejos para el profesor2
Baja tú la voz postura a postura antes de pedírselo a ellos. El grupo copia el volumen del maestro mucho antes que sus instrucciones, y este juego se sostiene entero sobre eso.
Colócate dentro del círculo y ve girando, no en el centro fijo. Desde un punto fijo hay siempre un tercio del círculo que hace la postura de espaldas a ti.
Adaptaciones NEE4
Visual
Se coloca entre dos compañeros que ya conocen la rutina y que le nombran la postura antes de empezarla. El maestro describe cada movimiento en palabras, no solo enseñándolo, y su sitio en el círculo se marca con una huella de goma pegada al suelo.
Auditiva
Ve al maestro de frente durante todas las posturas, colocada en el arco del círculo que le queda enfrente. El cambio de postura se marca con la mano abierta del maestro bajando, y la cuenta se lleva además con los dedos de la mano libre.
Movilidad reducida
Hace las mismas cinco posturas sentada, adaptando el recorrido de cada una a lo que su hombro permita, y con la pelota apoyada en el regazo entre postura y postura. No se le sujeta el brazo ni se le ata nada a la silla.
Cognitiva o de atención
Tiene delante una tira con las cinco posturas dibujadas en orden y se le señala cuál toca. Empieza con tres posturas en vez de cinco y se le añaden las otras dos en sesiones siguientes.
Errores frecuentes
- Estirar solo el brazo de lanzar porque es el que se ha notado. Hay que hacer los dos y decirlo cada vez, porque el olvido es sistemático.
- Contar cada vez más rápido para acabar antes, con lo que las posturas duran diez segundos. Se corrige contando tú la primera y dejando que copien el ritmo.
- Rebotar en la postura buscando llegar más lejos. Se corrige recordando que el objetivo es sostener, y si hace falta, acortando el recorrido de todos.