El paseo del último balón
Descripción
Cinco grupos de cinco recorren el perímetro de la pista de 40 × 20 m, unos ciento veinte metros por vuelta, cada grupo con un balón: cinco balones. Los grupos arrancan desde cinco puntos separados unos veinticuatro metros a lo largo del perímetro, de modo que nunca coinciden y nadie adelanta a nadie. Se camina en hilera y el grupo lleva su balón rodándolo con la planta del pie, a paso de marcha; cada diez pasos cambia el conductor, contados en voz alta por el grupo, con lo que en una vuelta todos han conducido dos veces. El maestro marca el ritmo con palmadas espaciadas y las va separando vuelta a vuelta: paso vivo en la primera, paso normal en la segunda, paso muy lento en la tercera. El recorrido no tiene paradas: lo que baja la activación aquí es el tempo, y el tempo lo lleva entero la palmada. En cada esquina el grupo solo comprueba en voz baja que el relevo va donde toca y sigue caminando. En la última vuelta se añade la recogida: cada grupo carga con el material que encuentre en su tramo del perímetro y lo deja donde corresponda al pasar. El resultado es una vuelta a la calma de marcha continua, sin arranques ni paradas, que baja pulsaciones de forma progresiva y medida, reparte la conducción por regla, mantiene a los veinticinco en movimiento hasta el último minuto y deja el gimnasio recogido sin dedicarle un tiempo aparte.
Objetivo
Descender la intensidad de forma progresiva con marcha de ritmo decreciente y paradas respiratorias, repartiendo la conducción del balón entre todos los miembros del grupo.
Qué se trabaja
Seguridad3
El balón se rueda con la planta y nunca va por delante del conductor. Un balón que se escapa hacia delante en un recorrido perimetral acaba fuera de la pista, y alguien sale detrás corriendo justo cuando la sesión está bajando pulsaciones.
Los cinco grupos avanzan en el mismo sentido, separados veinticuatro metros, y ninguno adelanta a otro: el que alcanza al de delante acorta el paso. Cinco hileras en un mismo circuito de 120 metros solo funcionan si la separación es una regla, no una recomendación.
El recorrido no pasa por encima de bordillos, gradas, escalones ni rejillas de desagüe, y se revisa antes de empezar. Al caminar despacio rodando un balón con la planta, la mirada va al suelo inmediato y un desnivel imprevisto es la caída típica de esta actividad.