El pasillo a ciegas
Descripción
En cada carril hay cuatro obstáculos bajos y blandos. Uno del trío se pone un antifaz en la salida y los otros dos, a media distancia y en la meta, lo llevan hasta el final solo con la voz: dirección, referencia y número de pasos. No se le toca y están prohibidas las palabras aquí, allí y por ahí.
Objetivo
Construir y mantener una representación mental del espacio sin la vista, y aprender a describir una posición con dirección, referencia y distancia en vez de con «ahí».
Cómo se juega5
Quien lleva el antifaz camina siempre; no se corre ni se dan pasos largos con los ojos tapados.
Los guías no tocan a su compañero salvo para pararlo poniéndole la mano abierta en el hombro y diciendo «alto» a la vez.
Las indicaciones llevan dirección y número de pasos; están prohibidas las palabras «aquí», «allí» y «por ahí».
Cada grupo se queda dentro de su carril y nadie entra en el carril del vecino, ni siquiera para recoger un aro.
Si quien lleva el antifaz se desorienta o se asusta, dice «paro», se detiene y se lo quita; se reanuda desde donde estaba.
Variantes3
Guía solo el compañero que está en la meta; el tercero hace de juez y anota cuántas indicaciones han hecho falta.
Antes de quitarse el antifaz, el que ha cruzado dibuja con el dedo en el aire el recorrido que cree haber hecho y luego lo comprueba.
Los guías bajan la voz hasta el susurro, lo que obliga a acercarse y a hablar por turnos en vez de gritar los dos a la vez.
Qué se trabaja
Seguridad3
Los carriles se marcan con cinta pegada al suelo y se recorren con el grupo antes de empezar; nadie sale del carril ni del recinto de la pista, y el maestro comprueba que dentro no hay columnas, bancos ni porterías con ruedas.
El antifaz se coloca sin apretar y se puede quitar de un tirón; no se usan pañuelos anudados y nada se ata a la cabeza, a la muñeca ni al tobillo de nadie.
Todos los obstáculos del carril son bajos y blandos (aros planos, colchoneta fina, cono ligero) y se comprueba antes de cada ronda que están apoyados y no volcados: con los ojos tapados el pie va a llegar antes que la advertencia.
Consejos para el profesor2
Prohíbe «ahí» desde el primer minuto y no lo negocies. Media clase descubre en ese momento que no sabe describir una posición sin señalar con el dedo, y eso es justo lo que viene a aprender.
Empieza tú guiando a un alumno delante de todos y equivócate a propósito una vez: ver cómo se corrige una indicación mala vale más que explicar cómo se da una buena.
Adaptaciones NEE4
Visual
El alumno con resto visual bajo o sin visión pasa a ser guía en la primera ronda, que es el papel en el que su experiencia describiendo el espacio le da ventaja; cuando le toca cruzar, el final del carril se señala con una campanilla continua y el eje del carril se marca con cinta adhesiva rugosa pegada al pavimento, con las esterillas solo en los bordes y ningún relieve en la zona de paso.
Auditiva
La pareja de guías se coloca dentro del campo visual del que cruza, que juega sin antifaz y con los ojos cerrados voluntariamente; las indicaciones se dan con tarjetas grandes de flechas y con el número de pasos escrito, y basta con abrir los ojos un instante para leerlas.
Movilidad reducida
Carril de pavimento liso sin colchoneta ni bordillo y con solo dos obstáculos separados tres metros, recorrido en silla o con bastón a paso de paseo; las indicaciones pasan de «pasos» a «medias ruedas» o a «hasta la línea amarilla». No se ata nada a la silla, y el guía camina al lado sin sujetarla.
Cognitiva o de atención
Carril con dos obstáculos y un vocabulario cerrado de cuatro órdenes (adelante, alto, derecha, izquierda) escritas en una tarjeta que el guía tiene delante; se empieza haciendo el recorrido con los ojos abiertos una vez para conocerlo y solo después con el antifaz.
Errores frecuentes
- Guiar tocando: en cuanto un guía empuja o tira del brazo, el que cruza deja de orientarse y se limita a dejarse llevar.
- Dejar que los dos guías hablen a la vez: el que va con antifaz recibe dos indicaciones contradictorias, se para en seco y pierde la referencia que llevaba.
- Poner obstáculos altos o rígidos «para que sea más difícil»: la dificultad tiene que estar en la instrucción, no en lo que hay en el suelo.