El pasillo a ciegas
Descripción
La pista se divide en ocho carriles de cinco metros de ancho por diez de largo, cuatro a cada lado del eje central, y en cada carril se colocan cuatro obstáculos bajos y blandos: dos aros en el suelo, una colchoneta fina y un cono. La clase se reparte en siete tríos y un grupo de cuatro, un grupo por carril. Dentro del grupo, uno se pone el antifaz en la línea de salida de su carril; los otros se quedan en el borde, uno a media distancia y otro en la meta, y le llevan hasta el final usando solo indicaciones de dirección, referencia y distancia: «tres pasos al frente», «gira un cuarto a tu derecha», «el aro te queda a la izquierda», «te faltan cinco pasos». No se le toca y no se dice «aquí», «allí» ni «por ahí». Al llegar al final, el que iba con antifaz se lo quita, mira el carril y dice qué obstáculos cree que ha esquivado y por qué lado; luego rotan los papeles. En un cuarto de hora los tres —o los cuatro, en el grupo que sea de cuatro— han pasado dos veces. Todos los grupos trabajan a la vez, cada uno en su carril, y nadie espera turno más de un minuto porque los dos guías están hablando y comprobando todo el rato.
Objetivo
Construir y mantener una representación mental del espacio sin la vista, y aprender a describir una posición con dirección, referencia y distancia en vez de con «ahí».
Qué se trabaja
Seguridad3
Los carriles se marcan con cinta pegada al suelo y se recorren con el grupo antes de empezar; nadie sale del carril ni del recinto de la pista, y el maestro comprueba que dentro no hay columnas, bancos ni porterías con ruedas.
El antifaz se coloca sin apretar y se puede quitar de un tirón; no se usan pañuelos anudados y nada se ata a la cabeza, a la muñeca ni al tobillo de nadie.
Todos los obstáculos del carril son bajos y blandos (aros planos, colchoneta fina, cono ligero) y se comprueba antes de cada ronda que están apoyados y no volcados: con los ojos tapados el pie va a llegar antes que la advertencia.