La bola dormida
Descripción
Al terminar la parte principal se marca un recorrido suave de conos por el perímetro de la pista, con nueve aros repartidos al final del trayecto: uno por cada tres alumnos, para que el cierre no se convierta en una cola. Cada alumno conduce su bola siguiendo el recorrido a paso muy lento, contando cuatro pasos por inspiración y seis por espiración. La consigna es que la bola no haga ruido: no debe golpear la pala ni los conos, lo que solo se consigue acompañándola con contactos mínimos y continuos. El grupo entero avanza a la vez, separado tres metros, en fila abierta por el perímetro; el maestro camina en sentido contrario, por dentro, marcando el ritmo con la voz cada vez más baja. En la última vuelta, cada alumno deja la bola parada dentro de un aro, apoya el stick en el suelo junto al aro y se sienta a su lado; con tres bolas por aro no hay espera. El material queda recogido por el propio recorrido: los aros con las bolas dentro y los sticks alineados en el suelo, que es como se transporta después al carro sin que nadie los lleve en la mano por el pasillo.
Objetivo
Bajar la activación tras el juego encadenando conducción lenta, respiración pautada y recogida ordenada del material.
Qué se trabaja
Seguridad3
El stick se lleva bajo, pegado al suelo y nunca por encima de la cintura, tampoco al sentarse ni al recoger: es en la vuelta a la calma, con el grupo relajado y hablando, cuando aparecen los sticks al hombro y los golpes tontos. La norma no se suspende porque el juego haya terminado.
Tres metros entre alumnos en todo el recorrido y prohibición de adelantar, que es lo que evita el amontonamiento en la zona de los aros.
Nueve aros para veinticinco alumnos son tres bolas por aro: aun así, si dos llegan a la vez al mismo aro, ninguno mete la bola a empujones. El segundo espera un paso atrás a que el primero deje la suya y se retire, o va al aro siguiente, que está a cuatro metros. El reparto se dice antes de la última vuelta, no cuando ya hay cola.