La lista que rueda
Descripción
La clase se reparte en cuatro grupos de seis, seis, seis y siete alumnos, y cada grupo ocupa un cuarto de la pista de 40 × 20 m, es decir un rectángulo de 20 × 10 m, doscientos metros cuadrados para seis o siete personas. Dentro del grupo cada uno recibe un número correlativo, del uno al seis o al siete, y a partir de ahí solo existe una trayectoria posible: el balón va del uno al dos, del dos al tres y del último otra vez al uno. No hay decisión sobre a quién pasar, y esa es justamente la idea. En un partido normal el balón circula entre los tres o cuatro que mejor lo controlan; aquí el reparto es aritmético y el alumno que nunca recibe pasa a ser un eslabón sin el cual no hay vuelta. El pase es raso, con el interior, y el receptor debe parar el balón antes de volver a jugarlo: se juega en dos toques, control y pase, para que no haya conducciones largas. Emisor y receptor tienen que buscarse moviéndose, porque no se puede pasar a alguien que esté tapado detrás de otro. Cada grupo cuenta vueltas completas, no pases sueltos: solo suma cuando el balón ha recorrido la lista entera. Con un balón por grupo son cuatro balones; en la segunda mitad se mete un segundo balón por grupo, que circula en sentido inverso, y se pasa a ocho.
Objetivo
Poner en circulación el balón con pases rasos y controles orientados garantizando por regla que todos los miembros del grupo intervienen el mismo número de veces.
Qué se trabaja
Seguridad3
El pase es raso por norma, no por estilo: con seis alumnos girándose para buscar el siguiente número, un balón levantado llega a una cara que no lo está mirando. Un pase alto detiene la vuelta y se repite desde el mismo sitio.
Cada grupo se mantiene dentro de su cuarto de pista y nadie entra en el de al lado ni para recuperar un balón: se pide en voz alta y lo devuelven. Es lo que evita que dos alumnos de grupos distintos converjan corriendo al mismo balón.
Los conos que delimitan los cuartos se colocan sobre las líneas pintadas, nunca en mitad de una zona de paso, y a más de dos metros de las paredes y de las porterías.