Las rayas se llaman
Descripción
El vocabulario del campo se usa media docena de veces al año y por eso no se fija: fondo, banda, central, seis metros, nueve metros y el punto de siete. Esta vuelta a la calma lo fija dibujándolo, sentados y sin moverse de sitio. Cada grupo se sienta alrededor de un cuadro de dos metros de lado marcado con tiza en un extremo de la pista, con una tiza para todo el grupo. Dentro de ese cuadro tienen que reconstruir el campo entero a escala pequeña, y hay una condición: cada línea la dibuja un alumno distinto y dice su nombre en voz baja al terminarla, de modo que con cinco alumnos y nueve líneas todos dibujan al menos una y nadie dibuja tres. Cuando el grupo cree que su plano está completo, se levanta, camina hasta el cuadro del grupo de su derecha y compara en silencio: se señala con el dedo lo que falta, nunca se dibuja ni se borra en el cuadro ajeno. Se vuelve al propio, se completa lo que se ha visto y se termina sentados, con cada grupo nombrando sus nueve líneas en orden y ya en susurro.
Objetivo
Reconocer y nombrar las líneas del campo de balonmano reconstruyendo el plano de memoria, cerrando la sesión sentados y en silencio creciente.
Qué se trabaja
Seguridad3
El juego es sentado y en el sitio; el único desplazamiento es al cuadro de la derecha, andando, todos a la vez y en el mismo sentido. No hay ninguna ronda en la que alguien camine contra el grupo.
Los cinco puestos se montan en un extremo de la pista, fuera de cualquier zona de juego, y se comprueba que no queda material de la sesión anterior por el suelo antes de sentarse.
Se dibuja de rodillas o sentados sobre los talones, no tumbados boca abajo: nadie apoya la cara a la altura de los pies de los demás en un espacio donde cinco personas se levantan y se sientan.