Los metros repartidos
Descripción
Cada equipo dispone de un carril de 25 m con una línea en cada extremo. La consigna es una sola: el equipo tiene que sumar exactamente cuarenta tramos en cuatro minutos, contando un tramo cada vez que un corredor cruza la línea contraria a la que salió. Además, ningún miembro puede aportar menos de siete tramos ni más de nueve. Un reparto válido es, por ejemplo, 7 + 8 + 8 + 8 + 9 = 40. Los cinco corredores están en el carril desde el primer segundo, pero no todos a la vez: el equipo decide sobre la marcha quién sale y quién camina por el carril de retorno, porque tiene que llevar la cuenta mientras corre. Cada alumno lleva su propio recuento en voz alta y el equipo lleva el total. Pasarse de cuarenta penaliza igual que quedarse corto, de modo que el último minuto es de cálculo y de frenar, no de esprintar. Al terminar los cuatro minutos se comprueban dos cosas: el total del equipo y el reparto individual. Un equipo que suma cuarenta pero tiene a alguien con once tramos no da el reto por conseguido. Es la regla que desactiva la costumbre de dejarle la mayor parte del trabajo al que corre mejor, y la que obliga al grupo a hablar de ritmos antes de arrancar y no solo después.
Objetivo
Regular la intensidad de una carrera de ida y vuelta en equipo con un objetivo de volumen cerrado, y repartir la carga entre los cinco miembros mediante un límite superior que impide que el corredor más rápido absorba el trabajo.
Qué se trabaja
Seguridad3
El carril de retorno es de sentido único y se camina por él: es la única separación que impide que un corredor lanzado se cruce de frente con alguien que vuelve.
Las líneas de tramo se marcan a 3 m como mínimo de la pared de fondo, para que el frenado y el giro dispongan de espacio de sobra.
En cada carril no puede haber más de tres corredores a la vez; con cuatro o cinco la separación baja de dos metros y los giros en la línea se convierten en choques.