Ola de reptiles
Descripción
Se preparan cinco calles de tres metros de ancho y veinte de largo, una por equipo, divididas en tres tramos marcados con conos de colores: los primeros cinco metros se recorren reptando boca abajo, arrastrándose con antebrazos y piernas y sin apoyar las manos; los cinco siguientes en cuadrupedia con las rodillas despegadas del suelo; los últimos diez, a marcha viva de pie. Al final de la calle hay tres cajas. La roja está justo en el cono de llegada; la azul, dos metros más allá; y la amarilla, cinco metros más allá todavía, dentro de una zona lenta que hay que cruzar otra vez en cuadrupedia. Quien completa la travesía coge un saquito de la caja que decida, vuelve caminando por fuera de la calle y lo deja en el montón común del centro de la pista. La clase se organiza en cinco equipos de cinco (5 × 5 = 25) y el reto es del grupo entero: el montón solo se cierra con cuarenta saquitos rojos, cuarenta azules y veinte amarillos, y hay ocho minutos. Ahí está el juego: los amarillos son los que menos hacen falta y los que más cuestan, así que la clase tiene que decidir cuántos van a por ellos y quiénes, y quien vuelve con un rojo de más no aporta nada al montón una vez cubiertos los cuarenta. A mitad de tiempo el maestro canta cuántos faltan de cada color y la clase se reorganiza. Por cada calle circulan dos alumnos a la vez y con diez metros de separación entre ellos, nunca más: reptar hombro con hombro en tres metros de ancho no es un juego, es un amontonamiento. Mientras dos hacen la travesía, los otros tres del equipo caminan de vuelta o esperan junto al cono de salida, así que el reparto es aproximadamente un minuto de trabajo por cada minuto de recuperación, que es lo que permite sostener ocho minutos en posiciones tan exigentes.
Objetivo
Sostener ocho minutos de esfuerzo alternando reptación, cuadrupedia y marcha, y repartir entre toda la clase un objetivo con existencias desiguales decidiendo quién va a lo que más cuesta.
Qué se trabaja
Seguridad3
Dos alumnos por calle y diez metros de separación entre ellos. Cuando todos avanzan a la vez y pegados en una franja de tres metros, el que repta detrás alcanza los pies del de delante y se lleva un talonazo en la cara, que es el accidente propio de este juego. La separación es una regla de seguridad, no una comodidad de organización.
Se repta sobre suelo liso y limpio o sobre colchonetas finas unidas, con las mangas bajadas si la piel se irrita. El tramo de cuadrupedia se hace con las rodillas despegadas del suelo precisamente para no rozarlas, y el maestro revisa el suelo y retira cualquier objeto antes de empezar.
El reto es colectivo y nadie recupera lo que otro no hace. Quien necesita parar se sienta junto a su cono el tiempo que quiera: ocho minutos alternando reptación y cuadrupedia es carga suficiente para esta edad, y ningún alumno debe llegar al punto de arrastrarse sin poder mantener la posición.