Rueda de puestos
Descripción
Cinco grupos de cinco (5 x 5 = 25). Cada grupo tiene una zona de ocho por ocho metros con cinco puestos marcados con conos planos y numerados del uno al cinco, dispuestos en herradura. Cada puesto tiene una tarea fija que no depende de quién esté en él: el uno pone el balón en juego con un envío alto a dos manos desde la frente; el dos lo recibe y lo levanta; el tres lo coloca hacia el cuatro; el cuatro lo envía largo hacia el cinco; el cinco lo atrapa, lo deja en el suelo del puesto uno y el ciclo termina. En cuanto el balón toca el suelo del puesto uno, los cinco avanzan andando un puesto en el sentido de la numeración: el que estaba en el uno pasa al dos, y el que estaba en el cinco pasa al uno. Cinco ciclos completos y cada alumno ha hecho las cinco tareas. Se empieza andando y con el balón atrapado en cada puesto; a partir del tercer ciclo, los puestos dos, tres y cuatro pueden tocar el balón en lugar de atraparlo, el desplazamiento entre puestos se hace al trote y entra un segundo balón, que el puesto uno pone en juego cuando el primero va por el puesto tres. Con un solo balón para cinco alumnos, catorce minutos son demasiados: el segundo balón no es un extra, es lo que mantiene la tarea viva a partir del tercer ciclo. El grupo cuenta en voz alta los ciclos que completa sin que el balón caiga. Nadie va nunca a un balón que no sea el que le llega por número: si el balón se pierde, lo recoge el alumno del puesto hacia el que iba y el ciclo empieza otra vez desde el uno.
Objetivo
Entender para qué existe la rotación en voleibol, viviendo que el puesto manda sobre la persona y que rotar es lo que impide que el mismo alumno haga siempre el mismo gesto durante todo el partido.
Qué se trabaja
Seguridad3
La rotación se hace por fuera de la herradura y andando: si se cruza por el centro, el que rota entra en la trayectoria del que envía largo hacia el puesto cinco.
Solo pelota de espuma; el puesto cinco atrapa un envío largo con las manos por encima de la cabeza y con balón reglamentario ese es el gesto que produce dedos doblados.
Entre zonas se dejan dos metros libres y ningún puesto se coloca de espaldas a otra zona, de modo que un balón perdido nunca llega a la espalda de un alumno de otro grupo.