Score de nueve balizas
Descripción
En una carrera en score no hay un orden obligatorio: hay balizas, valores y un reloj. El maestro coloca nueve conos numerados por las zonas exteriores del centro y los dibuja en un plano del centro. A cada uno le asigna valor uno, dos o tres según lo lejos que esté y lo desviado que quede de la ruta obvia, nunca según lo escondido: las nueve balizas tienen que verse desde varios metros, como en una carrera de verdad. La clase se reparte en siete tríos y un grupo de cuatro, es decir ocho grupos, y cada uno recibe el plano, una tarjeta de control y un lápiz. Se dan doce minutos exactos. Cada grupo decide antes de salir su propia ruta y se la escribe en el dorso de la tarjeta: esa decisión, tomada con el plano y el reloj delante, es el contenido de la sesión. Cada grupo tiene además asignada una primera baliza distinta y no puede empezar por otra, con lo que en el primer minuto los ocho grupos se abren en ocho direcciones. En cada baliza se anota la letra que lleva pegada en la casilla correspondiente. A los seis minutos todos los grupos pasan obligatoriamente por el punto de control a enseñar la tarjeta, lo que permite contarlos a mitad de carrera y cuesta veinte segundos por grupo. A los once minutos suena un aviso y a los doce se cierra el control: llegar tarde resta un punto por cada diez segundos, y en la puesta en común lo que se compara no es quién tiene más puntos, sino qué grupo planificó una ruta que de verdad cabía en doce minutos.
Objetivo
Planificar una ruta entre balizas de distinto valor con un tiempo límite, y ajustar la ambición del recorrido a lo que el grupo puede correr de verdad.
Qué se trabaja
Seguridad3
El límite del terreno se recorre andando con toda la clase antes de repartir los planos y se nombra lo que queda fuera: la calle, el aparcamiento, la zona de infantil y cualquier punto sin visión. Nadie sale del recinto por ninguna razón, ni siquiera si cree que una baliza está fuera.
Se corre con el plano doblado y se lee parado en la baliza. Ocho grupos corriendo a la vez por el mismo perímetro y con el papel delante es la receta del choque en una esquina ciega; los cruces sin visibilidad se marcan con un cono y se pasan andando.
El punto de control lo atiende un adulto durante los doce minutos y es el sitio al que se vuelve si alguien se pierde, se lesiona o no encuentra una baliza. Se dice la hora exacta de cierre y qué pasa si un grupo llega tarde antes de dar la salida, no después.