Descripción
Uno se estira en el agua con los brazos delante y el compañero le empuja en las plantas de los pies para que se deslice.
Objetivo
Sentir el deslizamiento y la posición hidrodinámica sin tener que nadar todavía, y aprender a dar un impulso dosificado a un compañero.
Cómo se juega6
Colocación
Se juega a lo ancho del vaso, en agua de 0,50 a 0,60 m donde los dos de la pareja hacen pie con los hombros fuera, comprobado antes con el alumno más bajo; con nivel mínimo 2 (Infantil, 95-105 cm) ese es el tope, y aquí importa el doble porque uno empuja al otro a deslizarse con la cara dentro. Doce parejas y un trío, y se trabaja en dos tandas de dos minutos: seis parejas dentro de los carriles y las otras seis más el trío de pie contra la pared larga de salida, agarradas al bordillo, ensayando el gesto de ponerse de pie desde la posición estirada, que es el que quita el miedo. Seis carriles de cuatro metros marcados con churros, cruzando el vaso de una pared larga a la otra, con dos metros entre carril y carril: doce parejas seguidas a dos metros y medio serían treinta metros de corchera y el vaso tiene doce y medio. Todas las parejas miran hacia el mismo lado y nadie se desliza de frente a otra pareja. El docente está dentro del agua, en el lado de llegada, viendo de cara la línea entera de los seis carriles.
Arranque
El que se desliza se agacha hasta que el agua le llegue al cuello, estira los brazos juntos por delante tapándose las orejas y apoya las plantas de los pies en las manos del compañero, que está de pie detrás con las manos juntas a la altura de su cintura. Cuando dice «ya», el compañero empuja una sola vez, con las dos manos, en las plantas de los pies.
Qué se puede hacer
El empujón va siempre en las plantas de los pies, nunca en la espalda, en los hombros ni en la cabeza. Un empujón por viaje y de fuerza media: es un tobogán, no un cañón. El que se desliza va con los brazos estirados y la cabeza entre ellos, y lleva la cara dentro soplando o fuera, como quiera. Cuando pierde velocidad, baja los pies y se pone de pie; no hace falta llegar a la marca de los cuatro metros, y del metro que queda hasta la pared de enfrente no se pasa. El que ha empujado camina detrás siguiéndole hasta que se levanta.
Qué pasa cuando el deslizamiento sale torcido
No pasa nada. Se pone de pie donde esté y vuelve andando por su carril hacia la pared de salida para cambiar el papel. Si dos se cruzan, los dos se ponen de pie y se separan andando; entre gente no se sigue deslizando.
Cómo se complica
Se desliza de espaldas, en flotación dorsal, con el compañero empujando igual desde las plantas y andando a su lado, más despacio, porque el que va de espaldas no ve nada. Después se añaden dos batidos de pies al final del deslizamiento, y después una brazada.
Reinicio
Si las parejas empiezan a cruzarse, se para con el brazo levantado, todos de pie, y se rehace la línea con un miembro de cada pareja tocando su churro de carril con la mano, que es la referencia. Se hace una ronda entera con el empujón muy flojo antes de volver al ritmo normal. No se estrecha el espacio, no se meten más parejas en el mismo tramo para que quepan mejor y no se meten las dos tandas dentro a la vez.
Variantes3
el que se desliza sale ya estirado, sin agacharse antes, y tiene que llegar a la marca de los cuatro metros y ponerse de pie sin apoyar las manos en el fondo. El empujón sigue siendo uno, de fuerza media y en las plantas de los pies, y sigue sin medirse quién llega más lejos: la marca es la misma para todos.
en tercetos
Uno se desliza, uno empuja y uno espera de pie en la línea de llegada y le dice después si ha llegado estirado o doblado; rotan en cada viaje. Salen ocho tercetos y un alumno que entra en el que quiera, cuatro tercetos por tanda en cuatro carriles, y las tandas siguen siendo de dos minutos.
el empujón se cambia por arrastre
El compañero le sujeta las dos manos y camina hacia atrás tirando muy despacio mientras él se deja llevar estirado. Sin empujón no hay velocidad, y el que tiene miedo puede llevar la cabeza fuera todo el rato.
Consejos para el profesor5
El primer día medio grupo saca la cabeza y hunde los pies; la consigna que lo arregla es «mira al fondo, no a la pared».
Lo que de verdad hay que domar es el empujón, porque todos empujan demasiado fuerte al principio: se ensaya una vez con el compañero de pie, para calibrar, antes de empezar.
Cuenta el sitio antes de montar: seis carriles de cuatro metros con dos metros entre ellos ocupan el vaso a lo largo, y por eso se trabaja en dos tandas y no con las doce parejas a la vez.
Colocar a los 25 mirando todos hacia el mismo lado lleva dos minutos y hay que contarlos dentro de la duración.
Y no digas en alto quién no se atreve a meter la cara: la cara dentro es voluntaria y se acaba metiendo sola cuando el deslizamiento sale bien.
Adaptaciones NEE3
Movilidad reducida
Hace el deslizamiento dorsal sostenido por el docente, con una mano bajo la nuca y otra bajo la cadera, sin empujón y sin velocidad, avanzando el docente andando; entra al agua por la rampa o la grúa, la silla se queda fuera y no se le ata nada.
Visual
Siempre en el carril pegado a la pared, rozando la pared con una mano hasta el momento de salir, porque en el agua no queda otra referencia; el compañero le avisa con un toque en el hombro acordado antes y le habla desde el punto de llegada, que no cambia en toda la sesión.
Auditiva
La señal de salida es el brazo levantado del compañero y el aviso de parar es un toque en la pierna pactado antes; con la cabeza en el agua no se oye ni la voz ni el silbato, así que ninguna consigna va solo por el oído. Cognitiva o de conducta: una sola tarea, estirar los brazos y dejarse ir; el mismo compañero toda la sesión, el mismo carril y la misma dirección, sin añadir la versión dorsal hasta que la ventral le salga sola. Alumno que no sabe nadar o tiene miedo al agua: hace la versión de arrastre de manos, con el docente haciendo de compañero, el agua por la cintura y la cabeza fuera todo el rato; se le enseña primero a ponerse de pie desde la posición estirada, que es lo que quita el miedo. Nunca se le manda mirar desde el borde.