Traslado lento del balón
Descripción
Las parejas recorren de ida y de vuelta un tramo de nueve metros llevando el balón en equilibrio sobre una superficie del cuerpo que no puede agarrarlo: el dorso de las dos manos, los dos antebrazos juntos o la palma abierta con los dedos estirados. Se camina despacio, mucho más despacio de lo natural, porque cualquier acelerón hace caer el balón. El compañero camina al lado sin tocar nada y sólo avisa en voz baja si el balón empieza a inclinarse. Si cae, se recoge sin prisa y se reanuda desde el punto donde cayó, no desde el principio. En la segunda vuelta se añade la exigencia de mirar al frente y no al balón, con lo que el control pasa a depender de lo que se nota en las manos y no de lo que se ve. Al terminar el recorrido, cada pareja se sienta y comprueba cuánto le ha bajado la respiración desde el juego anterior.
Objetivo
Recuperar el control fino del movimiento tras el esfuerzo, atendiendo a las sensaciones de las manos en lugar de a la vista.
Qué se trabaja
Seguridad3
Se camina mirando al frente, así que en los carriles no hay ningún objeto: ni conos tumbados, ni balones sueltos, ni mochilas. Los extremos se marcan con conos altos colocados fuera de la línea de pisada.
Ningún alumno camina de espaldas ni hacia atrás en este ejercicio: la vuelta se hace girando al llegar al cono y avanzando de frente.
Los carriles se separan dos metros y todos van en el mismo sentido en cada tramo. Un balón que se cae se recoge dentro del propio carril; nadie cruza el carril de otro persiguiendo un balón que rueda.