Tres alturas de espera
Descripción
Once parejas y un trío (11 x 2 + 3 = 25), doce grupos repartidos por el espacio con tres metros entre grupo y grupo. Cada grupo tiene una pelota de espuma que se sostiene entre las dos manos durante toda la ficha y que no se lanza ni se suelta en ningún momento: en esta actividad no hay ninguna pelota en movimiento y por tanto no hay ninguna a la que ir. Los dos de la pareja se colocan frente a frente a dos metros; uno guía y el otro le hace de espejo. La postura de espera se recorre en tres alturas. La alta es de pie, con los pies a la anchura de los hombros, uno ligeramente adelantado, las rodillas apenas dobladas y las manos a la altura del pecho sosteniendo la pelota. La media baja las caderas hasta que las rodillas quedan sobre la vertical de los pies, con la espalda larga y el peso en la planta entera, sin que la rodilla pase por delante de la punta del pie. La baja es la misma con las caderas un poco más atrás y los talones aún apoyados; no se baja más allá de que el muslo quede a media altura y nunca hasta sentarse sobre los talones. Se baja en cuatro tiempos tomando aire por la nariz, se sostiene dos tiempos y se sube en cuatro soltándolo por la boca. Seis recorridos completos, con un cambio de guía a la mitad. Entre recorrido y recorrido, los dos caminan diez pasos en círculo alrededor de su sitio, sacudiendo los brazos hacia abajo. En el trío, dos hacen de espejo del tercero y el guía cambia cada dos recorridos.
Objetivo
Bajar las pulsaciones del final de una sesión de voleibol sin abandonar el contenido, repasando la postura de espera con la respiración marcada y descargando hombros y antebrazos después de una hora de toques.
Qué se trabaja
Seguridad3
La altura baja se detiene con el muslo a media altura y con los talones en el suelo; bajar hasta sentarse sobre los talones seis veces al final de una sesión es carga de rodilla, no relajación.
En esta ficha no hay ninguna pelota en movimiento: se sostiene con las manos de principio a fin, así que ningún alumno tiene que ir a por nada y no hay carreras ni convergencias posibles.
Se dejan tres metros entre grupos y nadie se coloca de espaldas a una pared o a una espaldera a menos de dos metros, porque en la altura baja las caderas retroceden.