Descripción
Por parejas frente a frente, uno guía y el otro le hace de espejo, con una pelota de espuma sostenida entre las manos que no se suelta. Se recorre la postura de espera en tres alturas, sin despegar los talones, bajando en cuatro tiempos al tomar aire, sosteniendo dos y subiendo en cuatro al soltarlo.
Objetivo
Bajar pulsaciones al final de una sesión de voleibol repasando la postura de espera con la respiración marcada, y descargar hombros y antebrazos.
Cómo se juega5
La pelota no se suelta ni se lanza en ningún momento; se sostiene entre las dos manos y sirve de referencia de la altura.
Se baja tomando aire en cuatro tiempos, se sostiene dos y se sube soltándolo en cuatro; el ritmo lo marca el guía.
La rodilla no pasa por delante de la punta del pie y los talones no se despegan del suelo en ninguna de las tres alturas.
No se baja más allá de que el muslo quede a media altura; sentarse sobre los talones queda fuera de la ficha.
Seis recorridos completos, con cambio de guía a la mitad y diez pasos caminando entre recorrido y recorrido.
Variantes3
El guía se desplaza un paso lateral entre altura y altura y el espejo le sigue manteniendo la distancia de dos metros. Añade el desplazamiento sin subir la intensidad ni acortar la respiración.
El guía no se mueve: dice «alta», «media» o «baja» en desorden y el compañero la adopta y sostiene cuatro tiempos. Trabaja el reconocimiento de la posición sin imitación visual.
Se suprime la altura baja y se trabaja solo alta y media, con ocho recorridos. Sirve para grupos con molestias de rodilla o para el final de sesiones especialmente cargadas de saltos.
Qué se trabaja
Seguridad3
La altura baja se detiene con el muslo a media altura y con los talones en el suelo; bajar hasta sentarse sobre los talones seis veces al final de una sesión es carga de rodilla, no relajación.
En esta ficha no hay ninguna pelota en movimiento: se sostiene con las manos de principio a fin, así que ningún alumno tiene que ir a por nada y no hay carreras ni convergencias posibles.
Se dejan tres metros entre grupos y nadie se coloca de espaldas a una pared o a una espaldera a menos de dos metros, porque en la altura baja las caderas retroceden.
Consejos para el profesor2
Baja tu propia voz recorrido a recorrido y alarga los tiempos: el grupo copia el ritmo del maestro mucho antes que sus instrucciones, y aquí el ritmo es el contenido.
Colócate a la altura de las rodillas del grupo, no de pie enfrente. Desde ahí ves si los talones se despegan, que es lo único que hay que corregir y no se ve desde arriba.
Adaptaciones NEE4
Visual
Hace de guía en lugar de espejo, para no depender de ver al compañero, y el compañero le describe en voz alta cada altura con dos referencias corporales: dónde están las rodillas y dónde las manos. Su sitio se acota con cinta adhesiva rugosa pegada al suelo formando un cuadrado de un metro y medio alrededor, con nada dentro, para reconocer con el pie que sigue en su espacio.
Auditiva
El ritmo de la respiración lo lleva el guía con la mano libre: cuatro dedos que se cierran uno a uno al bajar y se abren al subir, en lugar de contar en voz alta. El cambio de guía y el final de la ficha se marcan con un peto de color levantado, visible desde los doce grupos.
Movilidad reducida
Las tres alturas se trasladan al tronco desde la silla: alta con las manos al pecho, media con los codos junto al cuerpo, baja inclinando el tronco con la espalda recta. La respiración es la misma. No se ata nada a la silla ni se apoya nada en ella; la pelota se sostiene con las manos como todos los demás.
Cognitiva o de atención
Empieza solo con dos alturas y sin conteo de respiración, imitando al compañero; el conteo de cuatro tiempos se añade cuando las posturas ya salen sin recordatorio. Junto a su sitio se deja una tarjeta con tres siluetas dibujadas y numeradas, para reconocer la altura que toca sin preguntar.
Errores frecuentes
- Bajar juntando las rodillas hacia dentro, que es lo que ocurre cuando se baja deprisa y es justo lo que la vuelta a la calma tiene que corregir después de una sesión de saltos.
- Aguantar el aire en lugar de tomarlo al bajar; se reconoce porque la cara se pone tensa y porque el alumno sube antes de tiempo.
- Convertir el ejercicio en una competición de quién baja más, con lo que se pierde el objetivo y aparece la carga de rodilla que la regla cuarta quiere evitar.
