Tres señales y ninguna voz
Descripción
Uno deja caer la pelota desde la altura del pecho, sin lanzarla, junto al cruce de una línea de fondo y una lateral dibujadas con tiza. Dos jueces sentados a tres metros, uno en la prolongación de cada línea, señalan a la vez: palma abajo es dentro, palma arriba es fuera, las manos juntas es no lo he visto. Si no coinciden, se repite.
Objetivo
Dejar aprendido el arbitraje entre iguales antes de que haga falta: dos miradas desde ángulos distintos, tres señales y el acuerdo de que la duda se repite, que es lo que evita que un partido escolar acabe en discusión.
Cómo se juega5
La pelota se deja caer desde la altura del pecho, sin lanzarla, y quien la deja caer no se mueve del sitio.
Nadie va a por la pelota
La recoge quien la ha dejado caer y solo cuando está parada.
Los dos jueces señalan a la vez y desde su ángulo
Palma abajo es dentro, palma arriba es fuera, manos juntas es no lo he visto.
Si las dos señales no coinciden, o alguna es «no lo he visto», la jugada se repite; no se vota, no se pregunta y no se discute.
No se habla durante la actividad; solo se señala. Los comentarios se hacen al final, sentados en corro y en voz baja.
Variantes3
Se juzga con un único juez y se compara cuántas veces hay que repetir. El grupo comprueba por sí mismo que dos ángulos distintos deciden más y discuten menos que uno solo.
Uno de los dos que esperan pasa a ser el dueño del punto: se sienta detrás de la línea de fondo, gana si la pelota entra y pierde si sale, y no puede señalar ni comentar. Aprende a aceptar la señal cuando le perjudica, que es lo que ocurre en el partido; nadie se pone en pie ni se acerca a la pelota.
Quien deja caer la pelota tiene que hacerlo justo sobre la línea, buscando la duda. Aumentan las repeticiones y el grupo vive que repetir es barato y no rompe nada.
Qué se trabaja
Seguridad3
La pelota se deja caer, nunca se lanza, y nadie la persigue: es la única ficha de la tanda en la que la pelota se mueve sola, y por eso no hay ningún desplazamiento hacia ella.
Los jueces están sentados y a tres metros del cruce de líneas, fuera del bote de la pelota, y quien la deja caer no avanza; con esas dos posiciones fijas nadie coincide con nadie.
Las líneas son de tiza o son las líneas ya pintadas de la pista, nunca conos ni cuerdas: una marca que se desplaza al pisarla convierte el acuerdo en una discusión, que es lo contrario de lo que esta ficha busca.
Consejos para el profesor2
No hagas tú de tercer juez, ni siquiera cuando te lo pidan con la mirada. La única forma de que el acuerdo de repetir se sostenga es que no exista una instancia superior a la que recurrir.
En el corro final, pregunta cuántas veces se repitió y no quién tenía razón. La primera pregunta produce una cifra pequeña que tranquiliza; la segunda reabre exactamente lo que se acaba de cerrar.
Adaptaciones NEE4
Visual
Ocupa los cuatro papeles como todo el mundo, jueces incluidos. Para juzgar usa el oído: con el grupo en silencio y la línea hecha de cinta rugosa, el bote dentro y el bote fuera suenan distinto sobre ella, así que dispone de las tres señales igual que los demás. Si lo prefiere, juzga desde la prolongación de la línea, que es el ángulo donde el sonido discrimina mejor. «No lo he visto» es su señal cuando no lo ha percibido, ni más ni menos que para los otros cuatro. Las dos líneas de su esquina se hacen con cinta adhesiva rugosa pegada al suelo por sus cuatro lados, de modo que se reconozcan con el pie sin pisarlas mal.
Auditiva
La ficha es ya silenciosa y se resuelve entera con las tres señales de mano, así que funciona sin adaptación; el corro final se hace en círculo cerrado y mirándose las caras para poder leer los labios. El aviso de rotar de papel cada tres caídas se hace levantando la pelota por encima de la cabeza, no diciéndolo.
Movilidad reducida
Los dos puestos de juez se hacen sentados desde el principio, así que los ocupa sin ningún cambio; para dejar caer la pelota se coloca junto al cruce de líneas y la suelta desde la altura de su pecho, que es exactamente lo que hace todo el mundo. No se ata nada a la silla y no se dibuja ninguna línea bajo las ruedas: su posición de juez se marca con un cono plano colocado a un lado.
Cognitiva o de atención
Empieza con dos señales en lugar de tres, dentro y fuera, y con la pelota dejada caer claramente lejos de la línea; la señal de «no lo he visto» y las caídas al límite se introducen después. Se le da una tarjeta con las tres señales dibujadas, apoyada en el suelo a su lado, para consultarla antes de señalar sin tener que preguntar.
Errores frecuentes
- Señalar mirando lo que señala el otro juez en vez de lo que se ha visto: se pierde el sentido de tener dos ángulos y no aparece nunca la repetición, que es lo que enseña la ficha.
- No usar nunca la señal de «no lo he visto» porque parece un fallo propio; conviene decir de forma explícita que es la señal más útil de las tres y que usarla no resta nada.
- Empezar a comentar la jugada con gestos exagerados o con la boca, saltándose el silencio; en cuanto se admite un comentario, vuelve la discusión que la ficha quiere retirar.