Tres señales y ninguna voz
Descripción
Cinco grupos de cinco (5 x 5 = 25). Cada grupo tiene una esquina de campo dibujada con tiza en el suelo: una línea de fondo y una línea lateral que se cruzan. Los cinco papeles son: uno deja caer la pelota, dos hacen de jueces y dos esperan sentados fuera, atentos. El que deja caer se coloca de pie junto al cruce de las dos líneas y suelta la pelota de espuma desde la altura del pecho, sin lanzarla y sin moverse; la pelota bota una vez y se queda cerca de la línea. En esta ficha nadie va a por la pelota: la recoge quien la ha dejado caer, y solo cuando está parada, así que no hay ninguna carrera ni ninguna trayectoria que cruzar. Los dos jueces están sentados, uno en la prolongación de la línea de fondo y otro en la prolongación de la lateral, a tres metros del cruce, y sin hablar. En cuanto la pelota se detiene, los dos hacen a la vez una de las tres señales acordadas: la palma hacia abajo y el brazo extendido significa dentro; la palma hacia arriba, fuera; y las dos manos juntas por delante del pecho, no lo he visto. Si las dos señales coinciden, ese es el resultado y nadie lo comenta. Si no coinciden, o si alguna es «no lo he visto», la jugada se repite sin decir nada. La regla es que no se habla en toda la actividad: solo se señala. Cada tres caídas se rota de papel, de modo que los cinco pasan por los dos puestos de juez, por el de dejar caer y por el de esperar. Al terminar, el grupo se sienta en corro alrededor de su esquina y comenta en voz baja, ahora sí, cuántas veces se repitió y por qué.
Objetivo
Dejar aprendido el arbitraje entre iguales antes de que haga falta: dos miradas desde ángulos distintos, tres señales y el acuerdo de que la duda se repite, que es lo que evita que un partido escolar acabe en discusión.
Qué se trabaja
Seguridad3
La pelota se deja caer, nunca se lanza, y nadie la persigue: es la única ficha de la tanda en la que la pelota se mueve sola, y por eso no hay ningún desplazamiento hacia ella.
Los jueces están sentados y a tres metros del cruce de líneas, fuera del bote de la pelota, y quien la deja caer no avanza; con esas dos posiciones fijas nadie coincide con nadie.
Las líneas son de tiza o son las líneas ya pintadas de la pista, nunca conos ni cuerdas: una marca que se desplaza al pisarla convierte el acuerdo en una discusión, que es lo contrario de lo que esta ficha busca.