Tu croquis, mi llegada
Descripción
Antes de salir, la clase acuerda en dos minutos cómo va a dibujar cada elemento: la portería un rectángulo, el árbol un círculo relleno, la fuente una cruz, el porche unas rayas. Ese acuerdo es la leyenda y se copia en un lado del folio. Ya en el patio, cada alumno dibuja su croquis apoyado en una carpeta rígida, con la leyenda a la derecha y una flecha que apunta al norte del patio, el mismo que ya está marcado con una bandera. Después dibuja un triángulo en el punto donde está el maestro, que es la salida común, y un círculo en un punto que elige él y que no dice a nadie. Se forman once parejas y un trío, doce grupos; dentro de cada grupo se intercambian los croquis y cada uno intenta llegar caminando desde el triángulo hasta el círculo que marcó el otro. Al llegar donde cree, se queda ahí de pie y levanta la mano; el autor del croquis se acerca y le dice si es el sitio o no, y por qué. Después se cambian los papeles, y así cuatro rondas seguidas cambiando de pareja en cada una, de modo que cada alumno lee cuatro croquis distintos de la misma clase. Ahí aparece lo interesante: dos dibujos del mismo patio no se parecen, y hay que discutir por qué.
Objetivo
Dibujar un croquis propio con leyenda y orientarlo respecto al terreno, y comprobar leyendo el de otro qué información falta en un plano para que sirva.
Qué se trabaja
Seguridad3
Los límites del terreno de dibujo y de búsqueda se recorren con el grupo antes de repartir los folios, y se dice qué queda fuera: la puerta de la calle, el aparcamiento y cualquier zona sin visión desde el punto donde está el maestro. Nadie marca ni busca un punto fuera de esos límites.
Se busca andando. Con veinticinco personas moviéndose a la vez y con un papel delante, correr es lo único que convierte un juego tranquilo en un choque frontal.
Nadie dibuja ni busca subido a un banco, a un muro o a la valla; los puntos de llegada tienen que estar a ras de suelo y a la vista, y el maestro descarta antes de empezar los elementos que inviten a trepar.