Un bote que no se oye
Descripción
Se forman 11 parejas y un trío: 11 x 2 + 3 = 25, doce grupos y doce balones. Toda la clase camina en el mismo sentido por un anillo que sigue las líneas de banda y de fondo ya pintadas de la pista, de manera que el recorrido no hay que montarlo. Dentro de cada pareja, uno lleva el balón y bota lo más bajo y silencioso que puede, con la mano encima del balón y sin golpearlo; el otro camina a su lado, por la parte de fuera del anillo. Nadie adelanta a nadie y entre grupo y grupo se mantienen dos pasos, así que las doce parejas se reparten solas por los ciento veinte metros del perímetro. A cada palmada del maestro, que va siendo cada vez más floja, el que bota se detiene en dos apoyos, sujeta el balón contra el pecho y hace una inspiración por la nariz y una espiración larga por la boca; después se lo entrega en mano a su compañero, sin lanzarlo, y siguen andando con los papeles cambiados. En el trío, el balón pasa de uno a otro en el mismo orden cada vez. La última vuelta se hace sin palmada y sin balón, con los balones ya guardados, y en silencio completo.
Objetivo
Bajar la activación al final de la sesión manteniendo el contacto con el balón, y afinar el control del bote pidiendo silencio en lugar de velocidad.
Qué se trabaja
Seguridad3
Dos pasos de separación y prohibido adelantar: doce personas botando en un anillo estrecho, si se agrupan, acaban pisando el balón del de delante, que es la caída típica de esta actividad.
El balón se entrega en mano y no se pasa por el aire: a esta distancia y a este ritmo, un pase inesperado llega a la cara de alguien que ya no estaba mirando.
Si un balón se escapa hacia el centro de la pista, no lo persigue nadie: la pareja se detiene en el sitio, levanta la mano y el maestro o la pareja que ya está parada se lo acerca. Dos personas cruzando el anillo a la vez a por el mismo balón es lo único que puede romper esta vuelta a la calma.