Ascensor de espaldas
Descripción
Las parejas se colocan espalda contra espalda, con las espaldas pegadas de arriba abajo y los brazos enlazados por los codos. A la cuenta del maestro bajan hasta que los glúteos tocan el suelo, espirando durante los cinco tiempos que dura la bajada, y vuelven a subir inspirando en otros cinco. Nadie tira: lo que sostiene el movimiento es la presión mutua de las dos espaldas y la sincronía de la cuenta. Se hacen seis bajadas seguidas y en la última la pareja se queda sentada en el suelo, apoyada espalda con espalda, respirando tres veces más antes de deshacer. Es una vuelta a la calma que baja pulsaciones sin dejar de trabajar el contenido de la sesión: el equilibrio compartido, la sincronía y el reparto del peso. Las parejas se forman por estatura parecida, porque una diferencia grande de talla convierte el contrapeso en un tirón para el más pequeño. El trío hace la misma tarea en triángulo, espalda con espalda entre los tres, donde el reparto deja de ser simétrico y hay que hablarlo antes de empezar.
Objetivo
Reducir la activación del grupo al final de la sesión coordinando un movimiento lento de contrapeso con el ritmo respiratorio y con la espalda de un compañero.
Qué se trabaja
Seguridad3
Nadie se deja caer de golpe ni se separa de la espalda del compañero sin avisar, ni de broma: soltar el apoyo a mitad de la bajada manda al otro al suelo de espaldas.
El enlace de codos es lo que sostiene la subida. Sin él —en la variante «Sin manos»— la bajada se queda a media altura y no llega al suelo, porque desde sentado y con los brazos cruzados no hay forma de levantarse ni de parar una caída hacia atrás.
Todo el juego se hace a ras de suelo, sobre el suelo del gimnasio, y nunca sobre un banco ni sobre ninguna superficie elevada.