Descripción
Dos bancos enfrentados hacen de autobús: a cada parada que canta el revisor, todos los viajeros cambian de asiento y él intenta sentarse.
Objetivo
Reaccionar a una consigna hablada eligiendo un hueco libre entre varios, sin dejar de vigilar por dónde va todo el mundo.
Cómo se juega6
Colocación
Con 25 se montan DOS autobuses, separados seis metros. Cada autobús son dos bancos suecos enfrentados a dos metros uno de otro; ese hueco central es el pasillo y se queda vacío. Por fuera de cada banco se dejan tres metros libres para circular. En el primer autobús se sientan seis y seis, con un revisor de pie: trece. En el segundo, seis y cinco, con su revisor: doce. Se comprueba que los bancos estén bien asentados y no bailen.
Arranque
Cada revisor se coloca de pie en el centro de su pasillo y canta la primera parada en voz alta: «¡parada de la plaza!».
Qué se puede hacer
Cuando se canta la parada, todos los viajeros de ese autobús se levantan y buscan otro asiento. No vale el propio ni el de al lado: hay que moverse al menos dos sitios o cambiar de banco. Se circula siempre por fuera, rodeando el extremo del banco, nunca por el pasillo central y nunca por encima del banco. Se anda rápido; no se corre. El asiento se ocupa sentándose, no lanzándose, y no se empuja a nadie para ganarlo.
Qué pasa cuando el revisor consigue sentarse
El viajero que se queda de pie es el nuevo revisor y canta la parada siguiente. No hay puntos, no hay eliminados y no se comenta quién se ha quedado: el juego sigue sin parar.
Cómo se complica
El revisor añade consignas pactadas. «Parada con transbordo» obliga a cambiar de banco; «parada del final» mueve solo a los de un banco; «parada express» encadena dos paradas seguidas dejando que la gente se siente entre una y otra.
Reinicio
Si el cambio se atasca o el pasillo se llena de gente, se para todo, cada uno se sienta donde esté y se juega una ronda a cámara lenta: se canta la parada, se cuenta hasta cinco en alto y solo entonces se levantan. Se vuelve al ritmo normal cuando salgan dos rondas limpias. No se juntan los bancos ni se estrecha el pasillo para que sea más rápido: ese hueco de circulación es justo lo que evita los choques y los golpes contra el canto del banco.
Variantes3
hace la parada con un gesto acordado y en silencio, así que hay que mirarle sin dejar de vigilar los huecos. Se mantiene el paso andando, la circulación por fuera y el pasillo central vacío.
los asientos son marcas de tiza en el suelo y todos van sentados en el suelo. Caben tres autobuses de ocho, se juega más a menudo y desaparece de golpe el riesgo del canto del banco.
Más fácil — las paradas se cantan por turnos leyéndolas de una lista escrita en la pizarra, y el revisor no compite las dos primeras rondas: solo canta y mira. Después ya se mete a buscar asiento.
Seguridad3
Los bancos se comprueban asentados y sin bailar antes de que nadie se siente, y se dejan tres metros libres por fuera de cada uno, que es por donde se circula.
El asiento se ocupa sentándose, nunca dejándose caer ni lanzándose: el canto del banco queda justo a la altura de la espinilla del que llega deprisa.
Los dos autobuses se separan seis metros y ninguno se monta contra la pared: el que rodea el extremo del banco va mirando al asiento libre, no al frente.
Consejos para el profesor2
Obliga a rodear el banco por fuera para cambiar de lado: el pasillo queda libre y el revisor tiene ventaja real.
Si un revisor encadena tres paradas sin sentarse, cámbialo tú antes de que se hunda y deje de cantar.
Adaptaciones NEE4
Visual
El revisor canta la parada y un compañero fijo la repite desde el extremo del banco haciendo de referencia sonora, para que sepa siempre dónde está el fondo del autobús;
Auditiva
Cada parada lleva un gesto grande acordado antes de empezar y el revisor se coloca donde se le vea desde los dos bancos a la vez.
Movilidad reducida
Se le reserva un asiento de extremo, el más cercano a su recorrido, y su cambio consiste en pasar al otro extremo del mismo banco, sin obligación de rodear el autobús entero; Si va en silla de ruedas, la silla es su asiento y lo que cambia es el sitio del autobús en el que se coloca, marcado con conos planos, y no se le ata ni se le engancha nada a la silla.
Cognitiva o de atención
Se empieza con dos paradas y ninguna más, se juegan un par de rondas en las que nadie se queda de pie, y se le da pronto el papel de revisor, que es el que hace entender el juego desde dentro.
Errores frecuentes
- Dejar cruzar el pasillo corriendo: dos que salen a la vez de bancos enfrentados chocan en esos dos metros.
- No comprobar el asiento de los bancos: al levantarse doce a la vez, uno que baila vuelca de lado.
- Permitir sentarse otra vez en el sitio que se acaba de dejar: se canta la parada y no se mueve nadie.