Balance en cinco zonas
Descripción
Se marcan cinco zonas numeradas en el suelo y cada alumno camina hasta la que dice cómo se ha encontrado hoy respecto a la última vez que hizo lo mismo. Cada zona habla un minuto en voz baja y elige una frase que explique por qué está ahí; se leen empezando por la uno. Se cierra caminando muy despacio hasta la zona central, respirando por la nariz.
Objetivo
Cerrar la sesión con una lectura de la propia experiencia que no dependa de ninguna marca, y dar salida ordenada al alumnado al que el atletismo deja habitualmente en el último puesto.
Cómo se juega5
Se camina despacio hasta la zona propia y se llega en silencio; nadie corre a colocarse ni sigue a un amigo hasta su zona.
Nadie discute la zona de otro ni le pide que se cambie. La zona de cada uno es la que él dice y no se somete a opinión.
Se habla en la zona en voz baja y solo entre los que están en ella, durante un minuto, para elegir la frase.
Se leen las zonas empezando siempre por la uno y terminando por la cinco.
En las frases se habla de lo que ha costado o de lo que ha salido bien, nunca del nombre de otro compañero ni de quién ha ganado nada.
Variantes3
Se marcan cinco zonas para el esfuerzo y cinco para el aprendizaje, y cada uno se coloca en las dos. Las combinaciones interesantes son las de mucho esfuerzo y poco aprendizaje, que dicen algo directamente sobre la tarea que ha propuesto el maestro.
Además de la zona de hoy, cada alumno se coloca en la zona en la que espera estar la próxima vez y lo dice. Se recupera al empezar la sesión siguiente y da continuidad al trabajo entre unidades.
En vez de sentarse, cada zona hace un desplazamiento en marcha muy lenta describiendo un círculo dentro de su cuadro mientras habla. Para grupos a los que estar sentado los altera más que los calma.
Qué se trabaja
Seguridad3
La actividad se coloca lejos de la puerta y de la zona de paso, y con las zonas alineadas de forma que ninguna quede detrás de una canasta, de una portería ni bajo un balcón: es el momento de la sesión en que el grupo está sentado y desatento al entorno.
El suelo de las cinco zonas se comprueba antes: sin gravilla, sin charcos y sin material olvidado, porque los alumnos se sientan y se tumban en él con la ropa de clase.
Ningún alumno se queda solo en una zona sin que el maestro se acerque a ella. Una zona uno con una sola persona dentro, leída delante de veinticuatro, es exactamente lo que esta actividad tiene que evitar: si ocurre, el maestro entra en esa zona y habla desde dentro.
Consejos para el profesor2
Colócate tú en una zona también, y no siempre en la cinco. Un maestro que dice que hoy le ha costado da permiso a media clase para bajar de la cuatro.
Anota discretamente qué alumnos repiten zona uno tres sesiones seguidas. Es el dato más útil que da esta actividad y no se ve en ninguna marca de salto ni de carrera.
Adaptaciones NEE4
Visual
Las cinco zonas se recorren con él antes de empezar, andando de la uno a la cinco y contando los pasos entre cada una, de modo que pueda situarse solo. Cada zona lleva un cono con una cinta rugosa de textura distinta pegada en el borde superior, y su zona se localiza al tacto. Un compañero le dice en voz baja cuántos hay en cada zona antes de que elija.
Auditiva
Los números de las zonas están escritos en tarjetas grandes en el suelo y la elección no requiere oír nada. La frase de cada zona se escribe además en una tarjeta que se muestra al leerla, y el grupo se coloca en semicírculo abierto hacia él en el momento de las lecturas.
Movilidad reducida
Las cinco zonas se sitúan sobre suelo liso y accesible en línea, sin escalón ni bordillo entre ellas, y con 2 m de paso libre entre zona y zona para poder desplazarse entre ellas sin rodear a nadie. Puede permanecer en su silla en lugar de sentarse en el suelo y el grupo de su zona se coloca a su altura. No se le ata ni sujeta nada.
Cognitiva o de atención
Trabaja con tres zonas en lugar de cinco, con una cara dibujada en cada tarjeta además del número. Antes de elegir, el maestro le recuerda en dos frases los dos momentos principales de la sesión, y puede contestar señalando la zona en lugar de desplazarse a ella si lo prefiere.
Errores frecuentes
- Leer las zonas empezando por la cinco. Cuando le llega el turno a la uno, el grupo ya ha fijado el tono y quien está ahí acaba diciendo que en realidad estaba en la tres.
- Convertirlo en una encuesta de si la sesión ha gustado. La pregunta es cómo se ha encontrado uno respecto a la vez anterior, y hay que formularla exactamente así cada día o se desvía sola.
- Dejar que los grupos de amigos se coloquen juntos por defecto. Se corrige pidiendo que la elección de zona se piense andando, en silencio, durante los diez segundos previos.